Pedido a la Corte Constitucional
No se trata de contar firmas y ver que no haya faltas ortográficas (que seguro las hay), sino de determinar la existencia de una infracción
Si hay un órgano en este país que administra justicia es la Corte Constitucional. Es más, a veces peca de demasiado justa porque como su ejercicio le permite ir más allá del texto de la ley, busca en la abstracción del “dar a cada quien lo que le corresponde” protección de derechos y resarcimiento de daños. Es entonces la única calificada para aplicar correctamente la Constitución, ahora en la trapaza de juicio político al presidente de la República, y detener ambiciones desbordadas de mafias enquistadas en la Asamblea Nacional, que en su desenfreno buscan sumir al país en el caos y dejarlo a merced de la delincuencia, apoderándose a mansalva de la representación estatal.
La Constitución vigente -al igual que la anterior- dejó un entredicho difícil de solucionar, pues pone a la Función Legislativa a hacer valoraciones que solo le corresponden a la Judicial, convidada de piedra en este entuerto. No se trata de contar firmas y ver que no haya faltas ortográficas (que seguro las hay), sino de determinar la existencia de una infracción y su posible atribución al presidente, en un procedimiento lleno de lagunas legales y ambigüedades, donde parece ser que la razón y la validez de los argumentos es lo que menos importa.
Sin embargo, la Corte seguramente cumplirá su papel e impedirá que el hoyo negro de la corrupción absorba la poca institucionalidad que le queda a este país.
Carlos Cortaza Vinueza