Cartas de lectores

Jaculatoria a la Sagrada Familia

En los días posteriores a Navidad, recurramos con mucha frecuencia a esta jaculatoria: “Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía”.

Después del nacimiento de Jesús, María y José debieron acomodarse en un sitio en Belén. Allí, en una vivienda pobre pero limpia, el Niño Jesús pasaría sus primeros días de nacido. La Virgen debió preocuparse porque todo estuviera arreglado, y José, como carpintero, trabajaría con mucha dedicación para que el Niño tuviera una cuna digna; para que María tuviera los utensilios necesarios para arreglar la casa y cocinar, y él, se prepararía con mucho empeño para ser un buen obrero. Dios, desde el Cielo, tendría que haberse complacido de ver a la Sagrada Familia haciendo lo que haría una familia normal, pues Jesús se había encarnado, para ser un hombre como todos nosotros. En los días posteriores a Navidad, recurramos con mucha frecuencia a esta jaculatoria: “Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía”.

Mario Monteverde Rodríguez