Muy pocos intelectuales
Hace falta educación integral, Ecuador creyó que las especializaciones eran la solución y fueron la desgracia.
Por lo general, quien se deja dominar por el dogmatismo o el fanatismo no se destaca por su intelecto. Se distinguen por el acatamiento no razonado de consignas ajenas, a personas que lideran a otros y los transforman en entes sin pensamiento propio. Son violentos y apasionados cuando defienden tesis de su preferencia. No son objetivos. Por eso no deberían ser jueces de ningún tipo. Un juez debe ser ponderado, no mostrar exaltaciones, ser objetivos, razonar, ver todo el contexto y no limitarse a considerar exclusivamente consignas aprendidas de memoria. Hace poco vi una entrevista al ex juez constitucional Ramiro Ávila. Al presenciar el pasionismo mostrado al plantear sus tesis me pregunté: ¿este señor fue juez constitucional? Quienes califican a aspirantes a jueces deben evitar dogmáticos o fanáticos, responsabilidad fundamental de un comité de selección de jueces al seleccionar a quienes deben decidir asuntos judiciales, constitucionales, electorales. La sabiduría de un juez debe ir por encima de simpatías personales, afinidades políticas o familiares. Hay jueces en lo judicial que por sus ideas políticas tuercen la ley y acomodan sus dictámenes para favorecer sus tesis. Un juez Rivera sobreseyó a un grupo de implicados en la adquisición de helicópteros Dhruv, sentenciando contra toda lógica y atropellando el derecho. El presidente del CJ pone mucho empeño en la teatralidad y no en la sustancia legal; un presidente de la CNJ privilegia la pompa sobre el derecho, jueces parroquiales privilegian el protagonismo o el dinero sobre la justicia. Quien no actúa con lógica no ha cultivado su intelecto, ha privilegiado el aprendizaje teórico. Hace falta educación integral, Ecuador creyó que las especializaciones eran la solución y fueron la desgracia.
José M. Jalil Haas