Cartas de lectores

No hay sentido en buscar la enfermedad en un cuerpo sano

Por el contrario, algunos pudieran seleccionarlo como inyección de capital, libre de deuda, en tiempos de crisis

En Guayaquil hay parques con cerramientos metálicos bajos de altura, factor que facilita el ingreso de niños en ellos cuando están cerrados y sin ninguna persona que supervise cualquier hecho. Se resalta que el señor guardián cumple con su horario de trabajo pero él no puede llevarse el parque sobre sus espaldas al momento de finalizar su jornada laboral. Estos miniparques ubicados en callejones peatonales son usados por niños que tienen supervisión remota de su progenitora, desde una ventana ubicada en un tercer piso, cual si fuera clase virtual. Los niños se columpian en forma indebida, esto es, se paran sobre los columpios y son mecidos a gran impulso por sus hermanos, causando que sus cuerpos realicen vuelos cortos con aterrizajes forzosos sobre el piso, exponiéndose a recibir daños neurológicos a futuro por acción del golpe. Sería de gran ayuda que las autoridades municipales hagan campañas de concientización para que los padres de familia sepan cómo sus hijos pueden disfrutar de las áreas verdes, pero sin riesgos, dado que transferir culpa a otros, pedir indemnización por la muerte accidental del menor de edad, no lo resucita ni tampoco contribuye a reducir la falta de responsabilidad en el cuidado de los hijos. Por el contrario, algunos pudieran seleccionarlo como inyección de capital, libre de deuda, en tiempos de crisis. 

Ec. Marysol del Castillo