La corrupción y la empresa privada
Muchas empresas privadas, aunque intentaran, no pueden existir sin la corrupción. ¿O será la corrupción cultura misma de una sociedad empresarial privada? No extraña pues que ante todo el desorden actual, el ‘orden’ societario perfile a la empresa privada como vaca sagrada.
Empresa privada es el emprendimiento personal de toda laya, desde una persona o un grupo, hasta la gigantesca transnacional, formal e informal, real o fantasma. Dejemos a un lado la microempresa artesanal por su limitado carácter, no necesariamente limpia y la empresa pública, de por sí cuestionada.
Todos los días aparece en los medios de comunicación la empresa privada involucrada en negociados corruptos de mayor o menor cuantía y, de una u otra manera, salen ilesas, o simplemente desaparecen en el laberinto jurídico y comunicacional creado por ella. Al mismo tiempo, la empresa privada es declarada como salvadora de la economía, como ‘non plus ultra’ del empleo, manteniendo a millones de familias a salvo de morir de hambre, con la benevolencia de variadas iglesias y bajo las armas del ‘orden’, pues la corrupción enquistada en las sociedades humanas desde hace miles de años es parte del orden societario, de la anticultura, no tanto del Estado, sino principalmente de la mismísima empresa privada, de donde la corrupción se derrama.
Muchas empresas privadas, aunque intentaran, no pueden existir sin la corrupción. ¿O será la corrupción cultura misma de una sociedad empresarial privada? No extraña pues que ante todo el desorden actual, el ‘orden’ societario perfile a la empresa privada como vaca sagrada.
Federico P. Koelle D.