Cartas de lectores | Sigamos los pasos de Argentina
Estas medidas ofrecen elementos a considerar para mejorar las condiciones laborales y de vida
El Ecuador viene dando pasos importantes en el relacionamiento internacional a través de la firma de acuerdos comerciales, cartas de entendimiento y el aumento de la inversión extranjera (que a septiembre de 2025 bordeaba los 900 millones de dólares, equivalente a todo lo recibido en 2023 y 2024), además de la reducción del riesgo país, el crecimiento del consumo, la recaudación tributaria y las exportaciones, especialmente las no petroleras, tanto tradicionales como no tradicionales. Sin embargo, para cerrar este círculo virtuoso que empieza a evidenciarse en la economía, es necesaria una reforma laboral que dinamice el mercado de contratación y permita generar suficientes plazas de trabajo, dejando atrás las situaciones que afectan el acceso de mujeres y jóvenes. Si bien el empleo adecuado se incrementó del 33 % al 37 % entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, aún se requieren mayores esfuerzos con la participación de los distintos actores de la economía nacional. En este contexto, Argentina surge como ejemplo de una reforma laboral profunda orientada a eliminar inequidades en un mercado rígido al momento de contratar, promoviendo facilidades -no facilismos- para mejorar las condiciones de vida de la población.
La ley de modernización laboral aprobada en primera instancia por el gobierno de Javier Milei propone una reconfiguración del contrato de trabajo, nuevos cálculos para la indemnización y la creación de un fondo de cese laboral y un fondo de asistencia laboral a cargo de los empleadores para ayudar a cubrir indemnizaciones. También flexibiliza la jornada laboral, permitiendo por mutuo acuerdo turnos rotativos o cambios según las necesidades de la empresa, respetando las 48 horas semanales. Además, regula el derecho a la huelga, establece un régimen para plataformas tecnológicas que garantiza seguro de accidentes y el 100 % de las propinas para repartidores y conductores, limita prácticas desleales e incentiva la formalización. Estas medidas ofrecen elementos a considerar para mejorar las condiciones laborales y de vida. En el Ecuador, propuestas como la contratación por horas o la flexibilidad han sido rechazadas por sectores sindicales y de izquierda que alegan “regresión de derechos”; sin embargo, si se busca un cambio real, es necesario avanzar hacia una legislación que beneficie no solo al 37 % con empleo adecuado, sino también al 63 % que aún no cuenta con condiciones dignas.
Jorge Calderón Salazar