Cartas de lectores: Mi ciudad de Guayaquil, digna de mejor suerte

Hasta cuándo tendremos servidores públicos que no dan solución a los problemas

Realmente es una pena lo que pasa en la ciudad de Guayaquil. Muy aparte de los asesinatos, robos, asaltos, tráfico de drogas, microtráfico, sicariatos y extorsiones que ocurren a diario, lamentablemente la ciudad está en primer lugar como la más violenta del país. Esto tiene nombres y apellidos, y todos los que vivimos aquí lo sabemos.

Primero, las invasiones permitidas por ciertos alcaldes en zonas marginales. “Eso da votos”, dijeron algunos. Así, la migración se extendió hacia zonas periféricas que hoy son difíciles de controlar. La pobreza extrema, la falta de oportunidades, empleos dignos y servicios básicos han llevado a muchos a buscar dinero de forma más fácil. Este es un factor determinante.

Otro factor es el que hoy lamentamos: un gobernante que estuvo diez años en el poder, el de las “manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes”, permitió compromisos con bandas criminales y guerrilleros para evitar violencia entre ellos. El actual mandatario heredó ese escenario de un gobierno nefasto y corrupto.

Por otro lado, el alcalde titular está detenido por tres juicios. Hay una alcaldesa encargada y concejales en funciones que, mediante delegación, podrían actuar. Sin embargo, la ciudad está sucia, con basura acumulada por días (16 al 19 de marzo). Las alcantarillas se tapan y el riesgo aumenta si llueve. Hasta cuándo tendremos servidores públicos que no dan solución a los problemas.

Roberto Flores