Cartas de lectores | La muerte de Mencho

Ecuador debe fortalecer la cooperación internacional, revisar sus políticas migratorias con enfoque técnico

La noticia sacudió al continente: la muerte del Mencho, uno de los capos más influyentes del crimen organizado. Más allá del morbo o la satisfacción que pueda generar su caída, la pregunta es qué significa esto para Ecuador.

Cuando cae una figura de ese calibre, el crimen organizado no desaparece, se reorganiza. Sus estructuras se fragmentan y los territorios estratégicos se vuelven más disputados. Ecuador dejó de ser un punto de tránsito para convertirse en escenario operativo, y esa transformación no fue casual.

Durante años se adoptaron decisiones que, bajo el discurso de soberanía y apertura a los ‘hermanos bolivarianos’, debilitaron controles básicos. El cierre de la Base de Manta, presentado como acto de dignidad, implicó perder un punto estratégico de cooperación contra el narcotráfico.

A ello se sumó la ‘ciudadanía universal’, que sonaba solidaria, pero abrió grietas en los controles migratorios en un contexto marcado por economías ilícitas y redes criminales transnacionales. Tras la muerte del Mencho, es previsible una reconfiguración de alianzas, rutas y liderazgos.

La experiencia muestra que los vacíos de poder derivan en disputas más violentas que buscan nuevos corredores y puertos. El aumento de motines carcelarios, asesinatos selectivos y enfrentamientos entre bandas con conexiones internacionales no es aislado.

Pensar que esto no guarda relación con decisiones previas sería cómodo, pero equivocado. Las políticas públicas tienen efectos acumulativos y, cuando se desmontan mecanismos de cooperación sin alternativas sólidas, las consecuencias emergen.

Señalar responsabilidades no es revancha, sino análisis. La seguridad no se resuelve mirando al pasado, pero entender la fragilidad es clave para no repetirla. La caída de un capo puede ser simbólica; la verdadera victoria es construir un Estado capaz de anticiparse y contener.

Ecuador debe fortalecer la cooperación internacional, revisar sus políticas migratorias con enfoque técnico, invertir en inteligencia y blindar sus instituciones. La muerte del Mencho no cierra una historia, abre una nueva etapa. En juego está la estabilidad nacional.

Francesco Aycart C.