Cartas de lectores | La diáspora

Esa es una herida abierta en el mundo a la que no se vislumbra una solución, porque ambos tienen razón

No empezó pero sí fue clave el emperador romano Adriano, para que a los judíos se les prohíba vivir en sus tierras, Judea, y se diseminaran por todos los rincones del mundo conocido. Fueron sometidos a innumerables actos de crueldad que hoy en día denominaríamos genocidio: pogroms, inquisiciones, holocaustos, deportaciones, expropiaciones, estigmatizaciones, torturas, segregaciones, etc. Que si la cosecha se dañaba, era culpa de los judíos; que si aparecía un eclipse, era castigo por tolerar judíos; que la Primera Guerra Mundial empezó por culpa de ellos; que la derrota alemana fue por ellos, y que la II Guerra Mundial inició por ellos.

El holocausto, exterminio de más de seis millones de judíos por la visión racial nazi, hizo entender a ese pueblo que si no quería desaparecer de la faz del mundo, debía tener una tierra, Su Tierra, de la que los sacaron 2.000 años antes, y es allí que empiezan a llegar por miles a sus tierras ancestrales, llamadas en ese momento Palestina y habitadas por descendientes árabes.

El resto es historia contemporánea: de las diferentes guerras en Medio Oriente con el mundo árabe tratando de sacar a los judíos, y estos últimos defendiendo esas tierras con pleno entendimiento de que el Holocausto nazi no sería el último ni el más sanguinario, si volvieran a una diáspora.

La situación es compleja, muy compleja; no debería ser tan fácil acusar a los judíos de atrocidades a los palestinos en la Franja de Gaza, cuando existe una historia de atrocidades cometidas contra ese pueblo por el pecado de no tener una tierra. ¿Cuántos judíos han sido exterminados a través de la historia solo por ser judíos, por no ser cristianos?

España, Alemania, Rusia, han sido principalmente los países europeos que más han ocasionado sufrimientos a ese pueblo (no los únicos), y ellos deberían sentir también culpabilidad en lo que está pasando.

Pero aparte de todo esto, también el mundo árabe, que dice defender a los palestinos, no mueve un dedo para integrarlos en sus respectivos países. ¿No son la misma rama y religión? Lo único que hacen es seguir echando combustible al conflicto.

Esa es una herida abierta en el mundo a la que no se vislumbra una solución, porque ambos tienen razón.

David Ernesto Ricaurte Vélez