Cartas de lectores | La delincuencia superó leyes
El presidente desde el inicio de su gobierno debió pedir y asumir facultades extraordinarias
Las leyes tipifican al delincuente como un individuo que roba o asalta con arma blanca o de fuego; la definición de ‘terrorista’ no existe en el COIP. Se entiende por ‘terrorismo’ la colocación de bombas, con sanción de 16 años de prisión. El narcotráfico ha logrado unificar el delito en toda la región. Su arma más poderosa es el dinero. Ha generado una economía informal, con lavado de dinero en la economía; se maneja con organización empresarial y militar. Vivimos una invasión armada para tomarse sectores de las ciudades y ejercer libremente su negocio. La delincuencia nos ha decretado pena de muerte para mantener su negocio criminal y no hay proporcionalidad entre la ley y el delito. La Constitución y las leyes se quedaron cortas para detener esta grave amenaza; es una aberración el impedirnos defender la vida y la propiedad. La ciudadanía no puede ni debe quedar desarmada. Es la colombianización del país, una guerra civil que estamos perdiendo; el crimen organizado se está tomando las ciudades y el país. El presidente desde el inicio de su gobierno debió pedir y asumir facultades extraordinarias para detener esta gravísima amenaza. Necesitamos revisar y cambiar las leyes para que el enemigo sea objetivo militar bajo jurisdicción militar. Debemos dar a FF.AA. y Policía herramientas para continuar su excelente trabajo, no tenemos alternativa. Entregar al enemigo a la justicia ordinaria es dejarlo en libertad gracias a las garantías jurisdiccionales de la Constitución, es entregar el país a la delincuencia internacional.
Juan Orús Guerra