Cartas de lectores | ¡Historia! ¿Para qué investigar, conocer, estudiar?

Es la hora de volver a la Historia. ¡Es la hora de la patria!

En estos tiempos de vertiginosa secuencia de hechos que transforman el vivir de los pueblos para bien o para mal, el estudio de una ciencia como la Historia parece que, para algunas personas, no tiene sentido. ¡Es que soy moderna y no me interesa el pasado! ¡Es que tiene muchas fechas y muchos nombres! Quizá nos hace falta reflexionar sobre su objetivo primero y trascendental: involucrar a los seres humanos con el irrenunciable compromiso de transformar su sociedad buscando el bien común.  Eso nos explica la historia; cuando es escrita y leída con juicio crítico podemos interiorizar sus enseñanzas, fortalecer nuestra conciencia social y comprender que el hoy es la herencia del ayer; que, por tanto, el presente es el tiempo que nos toca, irrenunciablemente, analizar y comprender en la real dimensión de sus problemas, para intervenir, promover y actuar en la búsqueda de las transformaciones necesarias de las situaciones que nos agobian.

No fue eso lo que hicieron Eugenio Espejo, Vicente Rocafuerte, Eloy Alfaro, Tránsito Amaguaña, entre otros; fueron aquellos que, desde diferentes trincheras, buscaron urgentes soluciones a los problemas de su tiempo. Por eso ellos son los grandes ejemplos de la Historia del Ecuador, porque, en su época, cumplieron con su objetivo fundamental.

¿En el Ecuador de hoy vivimos una situación de bienestar generalizado? No. Cada día los ecuatorianos vamos del sobresalto a la angustia permanente, por la violencia, el narcotráfico, la corrupción, los desvergonzados saqueos de los fondos públicos por funcionarios del gobierno, etc. Y si, son algunas las voces que se pronuncian, frontalmente, contra esta situación, como lo hace diario EXPRESO; nos faltan más voces. Así, las de instituciones de profesionales, empleados y trabajadores; academias como la Academia Nacional de Historia del Ecuador, sus capítulos provinciales como el de Guayaquil; ciudad tan gravemente agredida por muertes y extorsiones que están arruinando la vida de centenares de familias; asociaciones y gremios de trabajadores. Es la hora de volver a la Historia. ¡Es la hora de la patria!

Rosa Lalama Campoverde