Cartas de lectores: Gobernanza oceánica inclusiva y migración
Estamos para dar vida, no para restarla
Todos los cauces van al mar, pero el mar está desbordado de contextos mundanos en sus fondos marinos. Solo hay que adentrarse en sus interiores para observarlo y vivirlo. Tantas veces olvidamos que el lecho marino es un medio viviente, no un basurero desértico, que demanda el esfuerzo de todos por garantizar la salud de los ecosistemas oceánicos durante las próximas décadas.
Esta situación es horrorosa. Estamos para dar vida, no para restarla, y la mayor parte del espacio habitable del planeta se encuentra bajo el agua. Deberíamos, por consiguiente, activar una ética gobernanza oceánica inclusiva, para que su gestión se haga de manera sostenible en beneficio de la humanidad en su conjunto, de modo que la prosperidad y la protección vayan de la mano. Si para aprender a meditar no hay como viajar por mar y desiertos que nos harán despertar, ya no sólo de nuestro espíritu contaminante, también de la pasividad hacia las rutas migratorias, que, para muchas, demasiadas personas, son mortales.
Víctor Corcoba