Cartas de lectores | Extractivismo fósil y digital: evitar la muerte

Esto solo lo lograremos mediante la convivencia armónica con la naturaleza, protegiéndola de la destrucción extractivista

El mundo globalizado es un mundo de destructiva extracción fósil de la naturaleza y digital de los seres humanos, un mundo extractivista manejado por pocos multibillonarios y sus corporaciones transnacionales. Los demás son pobres apéndices del altar extractivista y todos somos víctimas de la destrucción de la naturaleza y de la diversidad y creatividad humana en su proceso de homogeneización y de llevar al desamparo a la humanidad.

En la resistencia humana frente a este proceso degradante ya se está levantando en todo el mundo la oposición a la agroquímica y minería destructoras, pero poco a la vaporización del intelecto impulsado por el extractivismo digital, que es invisible y debilita la atención a los entornos, la variabilidad de los idiomas, la empatía con otros mundos y el tejido de las relaciones sociales. Aunque no nos damos cuenta, el sistema internet nos desangra mentalmente procesando para sus algoritmos nuestros signos, que aplicamos diariamente como materia prima, como trabajo cognitivo no pagado para el mercadeo. Procesa el capital social masificando un aprendizaje parasitario que da la ilusión de autosuficiencia cuando en realidad es convertir lo ‘online’ en ‘onlife’. El sistema, como tecnología de supervigilancia, convierte datos en cosas, es como la sombra de lo digital se convierte en cuerpos reales (Luca Di Blasi).

Para recuperar nuestra independencia, reconociendo lo que la humanidad equivocadamente ha creado, debemos pensar y utilizar la tecnología y no ser utilizados por ella; asumir responsabilidades para librarnos de la enajenación y volver a ser humanos, no robots. Esto solo lo lograremos mediante la convivencia armónica con la naturaleza, protegiéndola de la destrucción extractivista y a la vez buscando cómo vivir independientemente del internet. Por lo pronto, distanciémonos por más momentos posibles del uso de celulares y demás ‘smarts’ y descansemos con un libro físico en la mano.

Federico P. Koelle D.