Cartas de lectores | El Ecuador y los mercados financieros internacionales

Endeudarse no es malo; lo negativo es el uso que se le dé a la deuda

El Ecuador, después de siete años, regresa a los mercados financieros internacionales. Si bien es el resultado de varias estrategias desarrolladas previamente por el Gobierno -como la eliminación de subsidios insostenibles, el ajuste del gasto público en salarios de la burocracia, el incremento de ingresos fiscales vía recaudación y otras acciones de política económica que también permitieron una reducción significativa del riesgo país en los últimos dos años-, se trata además de un voto de confianza de los agentes externos respecto al desempeño económico actual del país. No obstante, persisten desafíos relacionados con sostener la actividad económica, reducir el déficit fiscal y disminuir la dependencia petrolera, a fin de mantener la buena imagen del Ecuador en el exterior.

Esta salida a los mercados internacionales se enfoca en un reperfilamiento de la deuda con vencimientos en 2030, 2035 y 2040; es decir, forma parte de un necesario saneamiento de la deuda pública, tanto por su nivel como por sus plazos.

Cabe señalar que cualquier gobierno en funciones en 2026 y 2027 habría enfrentado los mismos desafíos en el pago de la deuda externa, ya que, tras la pandemia del COVID-19 entre 2020 y 2021, muchos países -incluido el Ecuador- realizaron reestructuraciones debido a las dificultades de esos años.

Por ello es fundamental continuar con políticas económicas que garanticen la sostenibilidad de las finanzas públicas, un manejo adecuado del gasto, la diversificación de los ingresos fiscales y la reducción de la dependencia petrolera.

Endeudarse no es malo; lo negativo es el uso que se le dé a la deuda, pues la historia muestra que en el pasado no siempre se destinó a fines productivos.

En este sentido, las autoridades deben asegurar no solo un mejor perfil de deuda, sino también que esta no hipoteque el futuro del país.

Jorge Calderón Salazar