Cartas de lectores| El desafío de la gobernabilidad después de la consulta 

Finalmente, Ecuador se enfrenta así a un desafío histórico: convertir la gobernabilidad en algo tangible para la ciudadanía

Ecuador llega a un punto crucial tras su reciente proceso electoral. Más allá de los resultados negativos obtenidos por el Ejecutivo, el verdadero reto radica en fortalecer la gobernabilidad, garantizando que los ecuatorianos reciban una buena gestión en servicios de calidad y seguridad en su vida cotidiana. Seguridad, educación, salud, empleo, infraestructura y saneamiento son solo la base. También es imprescindible abordar cuestiones candentes como la protección del medioambiente, la defensa de los derechos de la minorías y la garantía de los derechos de la mujer y la niñez. Solo un enfoque integral permitirá que los logros políticos se traduzcan en mejoras tangibles para la población. Históricamente hemos enfrentado desafíos estructurales en gobernabilidad: fragmentación política, debilidad institucional y altos niveles de corrupción, criminalidad y violencia social que han limitado la capacidad del Estado para responder a las demandas ciudadanas. En este contexto la consulta popular pasada representa una oportunidad para el Gobierno de redifinir prioridades y construir un modelo de gestión pública más cercano a las necesidades reales de los ecuatorianos. Para que estas prioridades se conviertan en resultados que beneficien al pueblo se requieren reformas profundas en administración pública, transparencia y eficiencia en manejo de recursos públicos. La seguridad ciudadana es otro pilar central. Los altos índices de asesinatos, asaltos, secuestros, extorsiones y violencia social afectan la vida diaria y erosionan la confianza de la ciudadanía en las instituciones, además, de impactar en la inversión extranjera y el turismo. Las políticas de seguridad deben ser integrales, combinadas con prevención, fortalecimiento de la Policía, FF.AA. e independencia judicial; implementar programas de inclusión social que reduzcan las causas estructurales de la violencia. Solo así se podrá generar estabilidad social y confianza en la gobernabilidad.

Finalmente, Ecuador se enfrenta así a un desafío histórico: convertir la gobernabilidad en algo tangible para la ciudadanía, equilibrando seguridad, desarrollo económico y protección social. La legitimidad del Gobierno se medirá por su capacidad de mejorar la vida cotidiana de los ecuatorianos y el éxito dependerá del enfoque cercano, participativo y eficiente, comprometido con un país justo, seguro e inclusivo. ¡Veremos qué pasa más adelante!

Mario Vargas Ochoa