Cartas de lectores: Cayó el tirano

Ojalá me equivoque en mis apreciaciones

Era la única forma de sacar al tirano de la presidencia, como lo hizo Trump, con un ejército bien entrenado que atacó sorpresivamente objetivos militares clave y con una inteligencia militar efectiva y profesional que sabía dónde se encontraban Maduro y su esposa. Luego, para evitar protestas, lo capturaron como narcocriminal para que sea juzgado por tribunales de EE.UU. No hay acuerdos ni leyes internacionales que prohíban que un narco sea atrapado y juzgado, aunque sea presidente de un país; por eso no mencionaron siquiera que sería enjuiciado por crímenes de guerra, represiones, encarcelamientos ilegales o torturas a opositores.

Pero el futuro de Venezuela es incierto. La cúpula chavista permanece intacta y parece que a Trump solo le interesa el petróleo que por años ha ido sacando a cuentagotas. Por eso coquetea con la presidenta encargada Rodríguez y con Carolina Machado, alabando a una y a otra, sin decir una palabra clara sobre la situación política, económica y social del país, más allá de un tibio ofrecimiento de liberar presos, sin que se sepa cuántos han salido ni cuántos más saldrán. Por eso creo que va a transar con los chavistas: no se opongan a que vacíe las reservas de petróleo y yo los dejo seguir en el gobierno, gozando de comodidades, poder y dinero del narcotráfico. Todos felices, menos el pueblo y, sobre todo, los millones de migrantes que con la caída del tirano vieron una luz de libertad al final del túnel y hasta soñaron con regresar a su patria.

Ojalá me equivoque en mis apreciaciones.

C. Wellington Ríos Villafuerte