Cartas de lectores: Cambio en el equipo: sale Civismo y entra Cinismo…

Aún deben quedar descendientes de Civismo

Aunque solo cambia una letra, son lo opuesto, dividen el bien del mal.

Parece que Civismo tiene un juego lento, exagera en el respeto al contrincante, no suele tomar atajos, ni sale con jugadas explosivas y peligrosas, y no discute con el árbitro; diríamos que es aburrido y muy previsible.

En cambio Cinismo es el clásico jugador joven, atrevido, indescifrable. Puede jugar en las dos puntas, muchas veces; patea con las dos, juega al filo, por debajo y por encima del reglamento, pega de manera discreta y a veces no, según la jugada, el adversario y el árbitro (normalmente son sus panas).

Civismo estuvo ausente por 28 años, lo que dio lugar al fortalecimiento, tecnificación y masificación de Cinismo.

Aunque hace un poco más de un año se ha vuelto hablar de Civismo, el efecto causado por su ausencia parece haber hecho metástasis, derivando en otros males, parientes muy cercanos a Cinismo, eso que hoy renegamos todos los días y que la política, el Estado y la sociedad, que parecería se acostumbró al juego pernicioso de Cinismo, ese que centra, cabecea, canta y pita el gol.

Aún deben quedar descendientes de Civismo. Ojalá que se multipliquen para, de una vez por todas, sepultar a Cinismo y dejarlo en la historia, en el capítulo de ‘cómo no se debe jugar’.

Leonardo J. Tapia Blacio