Un bofetón más a la integridad y eficiencia de la Función Judicial
Se avecinan tiempos muy difíciles; la población no está protegida, estamos camino al abismo
La justicia ecuatoriana se derrumba y parece próxima a perecer. Vemos y escuchamos muchas injusticias en el sistema judicial. Jueces y fiscales liberan en procesos inexplicablemente ágiles y ‘eficientes’ a delincuentes, asesinos, corruptos, violadores, narcotraficantes y femicidas. Una corrupción camuflada aparenta una administración de justicia sustentada en el respeto al debido proceso, pero sin preservar la legalidad, elemento indisoluble de una práctica profesional idónea. Una simulación de justicia por la actuación de malos funcionarios judiciales y delincuentes de cuello blanco, que deterioran los fundamentos que sustentan la vida en democracia, con actos que rayan en la impunidad y que merecen sanciones ejemplarizadoras y privación de libertad por atentar contra la República. Los funcionarios judiciales de marras perdieron la ética y los valores. Ya no existen, salvo excepciones, íntegros y probos. De continuar la crisis crónica del Poder Judicial, los inocentes estarán en las cárceles, y los otros gozando de su libertad y dinero mal habido, encubiertos por funcionarios de la administración de justicia en el país. En tanto las autoridades no realicen la tan ansiada reforma judicial, la corruptela seguirá incólume. Se avecinan tiempos muy difíciles; la población no está protegida, estamos camino al abismo. Se ha olvidado, quiero creerlo, que se puede haber dado el primer paso en su manifestación más elevada contra la integridad de la nación ecuatoriana. ¡Es el momento de hacer algo en serio en el Poder Judicial!
Mario Vargas Ochoa