¡Ay de vosotros, los ricos!
Las frías estadísticas muestran cada día mayor diferencia entre los más ricos y los más pobres.
No fue un comunista, no: fue Jesús el que condenó a los ricos porque no ayudaron a los que necesitaban comer, asilo o salud. Y fue un burgués como Balzac quien denunció que detrás de cada gran fortuna se escondía un gran crimen. Las frías estadísticas muestran cada día mayor diferencia entre los más ricos y los más pobres. Hay que ser muy inhumanos y anticristianos, como los cinco multimillonarios que derrochaban, insensatamente hasta morir, las riquezas del mundo, y la de tantos otros ricos, a cuyo servicio han puesto sus medios de difusión, en vez de utilizarlos para insistir en la necesidad de procurar un mundo más solidario e igualitario.
Diego Mas