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Studio 54, Sodoma y Gomorra en una pista de baile

La discoteca neoyorquina se estableció como la más famosa del mundo en la década de los 70. Fue el lugar favorito del jet set de la época.

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Studio 54 fue llamado el lugar donde "todo podía suceder"Instagram

Caminar hoy por la calle 54 y av. 8 en Manhattan no significa nada para un joven de 20 años, pero si bordea los 50 seguramente escuchó a sus padres hablar de Studio 54. Y si ya se aproxima al 'séptimo piso', lo más probable es que guarde un elepé grabado por un dj de la popular discoteca que de 1977 a 1980 fue conocida mundialmente por su impresionante pista de baile, juegos de luces, ambiente hedonista y celebridades que la frecuentaban. 

John Travolta, Liza Minnelli, Diana Ross, Farrah Fawcett, Calvin Klein, Mick Jagger, Paloma Picasso,  Andy Warhol y una lozana Brooke Shields eran asiduos clientes. En otra época, decenas de noctámbulos peleaban por ingresar a este fascinante club que era resguardado por déspotas guardaespaldas apoyados por Steve Rubell, uno de los dueños del sitio que elegía a su gusto quien merecía pisar Studio 54. 

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El sitio actualmente es un centro de eventos en el que se presentan desde obras de teatro hasta fiestas particulares.Santiago San Miguel P.

Actualmente caminar por la misma calzada en la que una vez Bianca Jagger celebró su cumpleaños montada desnuda sobre un caballo es una sensación extraña en la que predomina el silencio. No hay tumultos ni gritos, pero es inevitable visualizarlos y recrear la escena.

Cuentan que Rubell era un hombre tan especial que en una ocasión dejó esperando en la puerta a Jackie Kennedy, Frank Sinatra, Cher y Woody Allen porque simplemente le dio la gana. En su lugar prefería, a veces, gente anónima pero hermosa, con una mezcla de elegancia y extravagancia, en un ambiente cosmopolita en el que la música disco se fusionaba con el sexo libre, la fama, el alcohol y el consumo abierto de drogas que dieron lugar a un club que no se ha replicado desde entonces en ninguna parte del mundo. 

Ian Schrager, quien fuera propietario de Studio 54 junto a Steve Rubell (+), lo describió como un caos, donde la gente común podía hacer de todo sin reservas junto a los nombres más importantes de esa época.