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Patricia González: "No soy famosa, soy una mujer con éxito"

EXPRESIONES compartió una tarde con la cantante guayaquileña que celebra sus 50 años de carrera con una postulación al premio Eugenio Espejo.

Patricia González
Patricia González es una de las mayores boleristas del país y de proyección internacional.Miguel Canales

Tenía todo listo para celebrar, este 2020, sus 50 años de carrera artística en Ecuador. La idea era producir tres conciertos magistrales en los mayores teatros y escenarios de Guayaquil, Quito y Cuenca, pero llegó la pandemia y truncó sus planes. Aún así, sus ganas de seguir dando guerra continúan, al igual que sus proyectos. Para este 26 de julio alista un show virtual en homenaje a su querida Perla del Pacífico en sus fiestas de fundación y, como regalo para sus seguidores, está su álbum homónimo y de colección: Patricia González, 50 años cantando al amor.  Por todo esto y por su nominación al premio Eugenio Espejo, EXPRESIONES sentó al banquillo a la artista para someterla a El Cuestionario.

¿Cuando tiene un flahsback, qué imágenes son las que invaden su mente?

Las de una vida bonita, sin querellas, donde la gente me ha querido y respetado.

Cincuenta años suenan bastante y pesan también... ¿cómo lleva esas maletas?

Las llevo en el hombro, con mucho gusto y con la satisfacción de que la gente haya logrado que yo siga cantando luego de 50 años, porque el que te sube y el que te baja es el público.

¿En este momento le gusta que le digan señorita o señora?

Me da igual, ya no cuido mi adefesio (risas).

Usted pegó con su primer disco que se agotó enseguida. ¿Cómo tomó la popularidad y la fama a los 27 años?

No soy famosa, soy una mujer con éxito... en todo caso, mi popularidad llegó porque el público me pedía, recuerdo que me llamaban de todos lados, casas, clubes, teatros, hoteles.

¿Es cierto que la primera vez que cantó en el Yacht Club de Salinas lo hizo sin zapatos?

Así fue, y es que estaba en la playa. Me acuerdo que me esperaban y el comodoro al verme sin zapatos se sorprendió y le dije que iba a cantar descalza. Como se negaba, tomé mi guitarra y me fui... me detuvo en el camino y canté sin zapatos (risas).

¿Y cómo lidiaba con esto de las fotos y los autógrafos?

Nunca he sido de fotos ni autógrafos, por eso los periódicos no me sacaban, decían que yo era brava y antipática.

¿Y así era?

No, mira, eso de que me anden agarrando, manoseando y besando nunca me gustó. Yo amo esta pandemia, nadie me jode.

Pero usted firmaba hasta hace poco discos en un centro comercial...

Pues sí, con los años mi temperamento se fue apaciguando y ya escuchaba a la gente que me decía cuánto me quería en esa islita del centro comercial.

Patricia González
La voz de Patricia González ha llegado hasta Europa.Miguel Canales

Entonces, ¿cómo expresa su amor al público?

Con gratitud en el escenario. Es más, ahora es que se acercan, antes no lo hacían tanto, pero les recuerdo que deben conservar su distancia por la pandemia.

¿Nunca le importó lo que digan o piense la gente por ser así?

No y no me importa ahora. Soy una mujer educada y amable, lo que no me gusta mucho es esa agarradera. Mi público es maravilloso, respetuoso y vivo agradecida de él porque soy una profeta en mi tierra y siento que me quiere... aunque un amigo me dijo ‘no te engañes, no te quieren, te temen’. Así me he mantenido en estos 50 años y sigo cantando.

¿La cosecha ha sido buena?

Yo sembré para que así sea. El día que yo me muera, me iré en paz porque la gente, repito, ha sido maravillosa conmigo y eso que siempre he sido jodida.

¿Pero hora es menos jodida?

Bueno, son 50 años y ojalá fueran de edad, tengo 77.

¿Se privó de algo?

De nada.

¿Algo pendiente?

Nada. No me quiero morir dejando algo en espera, si quiero beber un vino lo hago, si quiero viajar, igual, y canto de igual forma.

¿Siempre ha sido bajo sus reglas?

Pues sí, jamás un empresario o una casa disquera me impuso algo. Cuando grababa estaban solo mis músicos y los encargados del estudio, si había una persona ajena a la grabación, la tenían que sacar.

Comparta la anécdota con el compositor Jaime R. Chavarría...

Yo estaba en Medellín grabando el bolero Me estás haciendo falta y vi a un señor que estaba en la esquina, solicité que lo retiraran. Alguien se me acercó y me indicó que era el dueño de la canción que yo interpretaba. Al saber que era Jaime R. Chavarría, enseguida le dije que pasara, yo me moría por conocerlo.

¿Es cierto que alguna vez sacó a bala a alguien que fue a visitarla a su casa en la playa sin avisar?

Es verdad, pero nunca hubo disparos, le dije que la puerta era grande para que se fuera. Yo tenía un revólver pero era mi amigo y solo disparaba en las parrilladas.

¿Y qué se siente ser una mujer de armas tomar?

Yo no siento nada, habría que preguntarle al que recibe la bala (risas). La verdad es que nunca le he dado bala a nadie. Hace tiempo que me deshice del arma a raíz de que las prohibieron y no me gusta meterme en problemas.

Acostumbrada al ‘feedback’ con el público, ¿qué siente hacer ahora un concierto virtual por Guayaquil este 26 de julio?

No me molesta. Yo actué mucho en televisión y llegaba a miles de hogares mientras me enfocaba un lente, entonces es casi lo mismo. Igual habrá interacción y enviaré saludos. Indiscutiblemente será una buena experiencia... me tocó celebrar estos 50 años en la era digital.

Hábleme de su postulación al Eugenio Espejo.

Me siento contenta. Ojalá se diera porque en realidad es muy importante, un lindo reconocimiento que llegaría de la mano con mis 50 años de carrera en la que he entregado parte de mi vida al canto y a la gente de Ecuador y de otras partes del mundo.

¿Qué otras cosas la emocionan?

Bueno, soy una mujer de pocas emociones, pero cuando las descargo, me voy con todo.

¿Llora?

Muy poco... solo lloré mucho por mi madre (su voz ronca se quiebra y sus ojos se humedecen) y lo hago todavía... Si lloro es por ella.

“Más que el dinero, mi mayor satisfacción en estos 50 años de carrera musical, es haber conocido personajes que fueron parte de mi vida como Chabuca Granda, Armando Manzanero, Alberto Cortez, Joan Manuel Serrat, tuve vivencias maravillosas con ellos”