Los Miserables, la Francia de Víctor Hugo continúa vigente

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Los Miserables, la Francia de Víctor Hugo continúa vigente

La película que llega este viernes a Ecuador, narra la vida de Stéphane (Daniel Bonnard), un policía novato que se une a un escuadrón criminal.

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La película de origen francés es dirigida por Ladj Ly.Instagram

EL ARGUMENTO

Stéphane Ruiz (Daniel Bonnard) es el policía que se une a la brigada de lucha contra la delincuencia en uno de los barrios más conflictivos de París: Montfermeil. El nuevo agente hará amistad con sus compañeros más experimentados pero corruptos, Chris (Alexis ManentI) y Gwada (Djebril Zonga). Con ellos irá descubriendo la tensión existente entre las distintas bandas que luchan por controlar el barrio, lugar completamente alejado de los lujos y elegancias característicos de la capital francesa. Estos grupos ponen en constante presión al lugar y hace que la policía ejerza métodos no convencionales para que la delincuencia ejercitada por los habitantes de la zona no los sobrepase. Buscando a un chicuelo, ya identificado, que ha robado un cachorro de león perteneciente a un circo, lo encuentran y le disparan; el fogonazo cae en el ojo del ladronzuelo. Esto genera disturbios, pues el acto ha sido grabado por una cámara dron. La brigada quiere destruir el filme, pues al conocerse el hecho serán encarcelados. Este accionar motivará salvajismo.

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El filme entró el año pasado a la competición en Cannes. Es decir que aspiraba a ganar La Palma de Oro.Instagram

París, julio 2018. Francia ha derrotado a Croacia (4-2) y la Ciudad Luz ve sus calles, la torre Eiffel y el Arco de Triunfo, llenas de mareas humanas enardecidas por el nuevo triunfo, tal como lo hizo en Rusia, en 1998 al vencer a Brasil (3-0). Un muchacho árabe-francés está envuelto en la bandera patria y la ‘inmortalidad del fútbol’.

Pero la efervescencia adquirirá luego, en otro barrio, atmósferas repletas de melancolía, apresamientos, hasta que su director y coguionista Ladj Ly termina convirtiendo al filme en thriller policial bajo la forma de cine político, algo que usualmente no vemos en pantallas locales. Será luego una visión llena de expectativas para el cinéfilo que empezará a ver la acción bajo un ritmo sorprendentemente pausado, pero deslumbrante, el que toma la dirección para una obstinación al racismo existente en la gran ciudad, las subclases sociales, problemas raciales, multiplicidad religiosa y culturas diferentes, situaciones que enmarcan la historia entre la miseria interminable e innecesaria de sus habitantes.

La brutalidad policial trata de ser mermada por el recién llegado, queriendo hallar una perspectiva más civil, más humana, pues todo parece indicar que la ley y la justicia cuenta cada vez menos.

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La cinta  expone las condiciones de vida  que no han mejorado mucho en Francia desde la época de la novela de Víctor Hugo, Los Miserables..Instagram

La reacción callejera al accidente con el ratero adolescente será la de enfrentar a la policía, entonces las escenas, extraordinariamente fotografiadas, incluyendo las ejecutadas por el dron, convierten al espectador en el ojo inquieto de esta geografía social, violenta, llena de zozobra. Una realidad de la Francia actual. ¿Del mundo de hoy?

Sin embargo, esta perfección demuestra olvido hacia un análisis más profundo de las pandillas callejeras y más bien trata de mostrar el interior anímico y perverso de la policía a la cual, bajo todas luces, el director no quiere. No juzga a los personajes, simplemente los expone, cuando tenía que ahondar el estudio sobre una sociedad aparentemente desgastada.

Aunque tiene momentos predecibles, el largometraje evoca su título, inspirado en la obra máxima de Víctor Hugo: Los miserables. Y no solo es una copia del título, sino que evoca el mismo barrio que toma la obra literaria, su injusticia, pero esto no obstruye el apasionamiento provocativo de la historia, basada en hechos reales acontecidos en 2005.

Quizás haya demasiados personajes, pero se aplaude el hecho que ha podido desarrollar en una película que solo dura 103 minutos, una historia febril que se desenvuelve en 24 horas. Se debe a la habilidad de su montaje, al intento de convertirla en brújula social que a veces podría ser demasiado exigente, pues delincuencia es delincuencia y esta es imperdonable, aunque el orbe se haya convertido, según un crítico europeo, en “mundo de perros y perros”. Esta columna agrega: Filme que lo enganchará hasta el final. Vaya a verla, especialmente si usted es periodista o autoridad.

El director del filme, ganó La Palma de Oro en el Festival de Cannes y el Goya en la categoría de mejor película extranjera. Fue nominado a los Globos de Oro y al Óscar.
En ambas contiendas fue derrotado por Parásitos.