Miguel Cedeño: "He decretado que estaré sano"

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Miguel Cedeño: "He decretado que estaré sano"

El presentador de TC enfrenta el cáncer sin perder la sonrisa y el optimismo. Ahora luce sin cabello debido a las quimioterapias.

Miguel Cedeño
Su familia y sus amigos han sido su principal apoyo en esta prueba que afecta su salud.Cortesía

A fines del año pasado, la vida del presentador Miguel Cedeño, del programa 'De boca en boca', de TC, cambió completamente. Como un balde de agua fría le cayó la noticia de que padecía de cáncer linfático (linfoma de Hodgkin).

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Aunque confiesa que lloró y se deprimió inicialmente, tomó fuerzas para luchar contra la enfermedad. Su buena actitud, juventud (34) y el apoyo de su madre, Dora Carreño, su hermana María Belén, su tía Dolores, quien además es su madrina, y de sus amigos han contribuido para que este proceso que enfrenta no sea tan duro.

Durante este mes estrenará el segmento 'Guerreros de vida' en el cual expondrá casos de personas que viven la misma prueba y espera volver al set de su espacio a mediados del 2022. Sin un solo cabello en la cabeza a causa de las quimioterapias y sin poder mover el brazo derecho, no pierde la sonrisa y durante el encuentro con EXPRESIONES no dejó de bromear.

Cuando cumplió 34 años lo entrevistamos. La vida dio un vuelco.

La noticia fue impactante, aunque lo sospechaba, porque en noviembre sentí una bolita en la axila derecha. Me decían que era un absceso, pero como había pagado un pasaje a Miami decidí irme de vacaciones y no le hice caso. Me dolía, la molestia y la bolita crecieron. Allá le pedí a mi amiga Liliana Troya que me dé un medicamento para desinflamar. Me quedé 12 días. 

Al regresar, el médico me dijo que era un linfoma, cáncer. Similar al que padeció Luis Antonio Ruiz, incluso el galeno Carlos Plaza lo atendió inicialmente. Me hicieron una biopsia. El dolor era terrible, únicamente la morfina me calmaba. La bola afectó los nervios de mi brazo. Cuando me confirmaron la enfermedad, lo tomé relajado porque el dolor no me dejaba pensar, no lo asimilaba. 

Lo primero que pensé fue en el trabajo, siempre he sido adicto a este. No tenía horarios, por ello he descuidado a mi familia. Pensé en el tiempo que iba a estar alejado de la TV. El 14 de marzo me haré el cuarto de seis ciclos de quimioterapias. Yo me interno una semana en Solca, me las ponen seguidas.

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Las primeras molestias usted las tuvo hace algún tiempo, pero no hizo caso...

Así es. Siempre fui descuidado con mi salud, ni gripe me daba. Fui el último de la familia que me enfermé de COVID-19. Siempre tuve problemas de ganglios inflamados, pero me tomaba algo y desaparecía la molestia. Mi error fue que me automedicaba. Luego me enteré de los síntomas. 

En la pandemia perdí peso, tenía diarreas e insomnio. A Solca entré con 230 libras y ahora estoy en 191. El primer ciclo de quimioterapias no lo sentí porque tenía muchos medicamentos encima por el dolor del brazo, la segunda quimio fue devastadora me dolía todo, sumado a las náuseas, malestar general, depresión y no podía comer porque me daba asco.

Cuentan sus amigos que por esas cosas de la vida adquirió un seguro médico que cubre esta dolencia, sin embargo usted ya no quería seguir pagando las mensualidades.

Gracias a la hermana de Sharon, Tani Bermeo, adquirí un seguro oncológico, pero lo quise dejar. Yo le pedí que me diera una nota para el programa y me respondió que me la daría si le compraba uno. Aunque no quería me convenció. Como en el canal nos cambiaron de cuenta bancaria para pagarnos el sueldo, el seguro ya no podía cobrar las mensualidades y se acumuló la deuda. Yo feliz por eso. 

Me olvidé y, por un contrato de unas fotos, me hicieron un depósito en el mismo banco, el seguro me cobró todo. Yo histérico quise cancelarlo, pero por una u otra razón no pude. Ya tenía cáncer. Cuando se conoció lo de la enfermedad, le conté a mi mami que tenía un seguro, pero desconocía su cobertura y si ya estaba activo. 

Ella llamó a Tani y esta le explicó todo. Entonces solo miramos al cielo y agradecimos a Dios. Hay gastos extras, pero es menos. La primera factura fue de 13.000 dólares. Es una enfermedad muy cara.

Luego de las quimioterapias, ¿cuáles son los pasos a seguir?

Después de este ciclo, me haré un Pet Scan, me sometí a uno al inicio, antes también me hicieron una punción en la médula espinal. Gracias a Dios no se afectó. Pensé en viajar a España porque mi seguro me lo permite, pero el aumento de casos de COVID-19 en el planeta me hizo pensar, corría el riesgo de reinfectarme.

La juventud hace pensar que somos inmortales.

Aquello me pasó. Estaba en Estados Unidos farreándome la vida cuando empecé a sentirme mal. Lo que más me preocupa es mi brazo derecho porque está inmóvil debido al tumor que era muy grande y tocó algunos nervios. 

Tengo un hormigueo que va y viene, el médico me dice que eso es bueno porque estoy sintiendo. Me están haciendo fisioterapia. Mi doctor es sincero y me ha dicho que tal vez no recupere la total movilidad, pero que mejorará mucho. Los tumores en las axilas y en el cuello han disminuido.

Muchas personas se hunden en una profunda depresión. Sin embargo, usted ha tomado una actitud positiva.

Luego de la segunda quimioterapia traté de animarme porque la actitud ayuda, yo dije que esta enfermedad no iba a ganarme, a tumbarme, no me iba a quedar encerrado en el cuarto, en mi cama mirando la ventana. El doctor me dijo que no me mandaba a aislarme, pero existe una pandemia y debo cuidarme. 

Hay ciertas limitaciones, evito azúcar, grasas, a veces el paciente oncológico no come, a mí me da hambre (risas). Al principio no podía pronunciar la palabra cáncer, solo decía que mi tratamiento incluía quimioterapias. Después lo entiendes, lo aceptas. Cuando yo regresé a Guayaquil me internaron de emergencia, al día siguiente me pusieron la primera quimio.

Lógicamente ha llorado y sentido miedo...

Por supuesto. A veces de la nada lloro, me ataca la ansiedad. Antes de cada quimio me da miedo. Los pacientes oncológicos somos guerreros, rescato el buen trato del equipo médico. Las enfermeras oran conmigo, se involucran con nosotros. Cada suero dura 24 horas. Ahí no sientes nada, es después. 

Me colocaron un implantofix, un catéter que se queda debajo de la piel, normalmente por debajo del hombro. No me lo ponen directo a la vena porque estas se queman, es muy fuerte el medicamento.

¿Qué le ha dicho esta enfermedad?

Me unió más con Dios y mi familia, me enseñó a valorarlos. A veces me pedían que los acompañara a una reunión o a un almuerzo. Yo prefería el trabajo, la farra y los viajes. Esta enfermedad me aterrizó, me hizo poner los pies en la tierra. 

Mi hermano Andrés me llamó llorando. María Belén, cuando se enteró, también se afectó mucho porque se escucha la palabra cáncer y enseguida se piensa en la muerte.

¿Pensó en la muerte?

Le preguntaba a mi madre si me iba a morir. Le decía que si eso pasaba quería que hablaran con el productor Marlon Acosta para que hicieran mi telenovela, como la de Sharon (risas). Ella me respondía que no me iba a pasar nada. Siempre me ha dado mucha fortaleza.

Miguel Cedeño
Con su madre, Dora.Cortesía

Los médicos no tan tradicionales consideran que el cáncer lo producen los resentimientos.

Yo no los tengo.

Su madre es todo para usted, aunque tiene padre es como si no lo tuviera, ¿sanó las heridas con él?

Mi padre (Miguel) está desaparecido como siempre. Debo decir las cosas como son. Sé que tengo padre, pero nunca ha sido una figura representativa en mi vida. Tengo madres y padres de sobra en mi casa. Si me hiciera falta, lo diría. 

Están las personas que quieren estar conmigo en este proceso, mis amigos del canal, mis excompañeros del colegio. Mi hermana tiene contacto con él. Me llamó la atención que Anita Buljubasich le escribiera a mi madre como si fueran amigas de años. Yo era su compañero, no ella. Muy solidaria y amorosa. Le mandé un mensaje llorando. Su calidad humana es maravillosa.

Su amigo El Cuy siempre ha dicho que usted es muy vanidoso, ahora luce sin cabello.

Por las quimioterapias, el cabello comenzó a caerse. Le pedí a mi madre que me rape, en la almohada se quedaba mucho pelo. No sabía cómo iba a lucir, pero pensé que para las mujeres seguramente es más duro. Ahora me preocupan mis cejas, no quiero perderlas. A Luis Antonio hasta las pestañas se le cayeron.

¿Tiene previsto volver a la pantalla en un segmento?

A mediados de este mes se estrenará 'Guerreros de vida' con historias de personas que atraviesan esta enfermedad. Saldrá una vez por semana en el programa 'De boca en boca'. Yo confío volver al estudio en junio y con mi estilo de siempre. Esta dolencia me ha enseñado a ser paciente. He decretado que estaré sano. 

Me motiva escuchar casos de gente que se ha curado. Lo peor ha sido la inmovilidad de mi brazo. Como que Dios sabía que tenía que pararme de alguna manera. Pudo haber sido peor.

Hugo Gavilánez y usted han tenido diferencias. A él lo cuestionaron por lanzar una indirecta.

Solo pienso en mi salud. No me desgasto con esos comentarios. 

Miguel Cedeño
En marzo presentará el segmento 'Guerreros de vida'.Cortesía