Un rincón de los objetos del mar en la avenida Eloy Alfaro de Guayaquil

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Un rincón de los objetos del mar en la avenida Eloy Alfaro de Guayaquil

Duquerman Cuero tiene en su galpón desde canoas hasta cabos de mimbre al estilo marinero. Le proveen de varias provincias.

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Exhibición. Duquerman Cuero muestra una de las atarrayas y cadenas a uno de sus clientesRocio Medina / EXPRESO

Desde canoas de madera hasta canaletes, atarrayas, cabos de mimbre, entre otros productos que se necesitan para pescar o accesorios para decorar restaurantes al estilo marinero, se encuentran en el depósito de canoas Esmeraldas.

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El lugar está ubicado en el número 2119 de Eloy Alfaro y Calicuchima a orillas del Río Guayas. Es un gran galpón donde entran los productos que provienen de distintas provincias, elaborados por artesanos que mantienen una tradición marinera. Las canoas y los canaletes provienen del norte de Esmeraldas. Las atarrayas, del cantón Olmedo, provincia de Manabí.

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Atención. El comerciante entrega una red a un pescador en la calle Eloy Alfaro.Rocio Medina / EXPRESO

Duqueman Cuero, llegó a Guayaquil hace 52 años, de Santo Domingo de Onzoles del norte de la Provincia Verde, cuando tenía 19, con la idea de ayudar a su padre y a su tío que se dedicaban a este negocio. Ahora lleva más de 4 décadas en el negocio de venta de canoas. Según Cuero, las embarcaciones que más le solicitan son las de fibra, las de madera salen muy poco y las tiene para mantener la tradición.

Benito Franco es un artesano que elabora atarrayas desde los 7 años; actividad que la aprendió de una comadre de su mamá, quien le enseñó el oficio que ahora es el sustento de su familia. Su vivienda está ubicada en el recinto Voluntad de Dios en el cantón Olmedo, provincia de Manabí.

Las embarcaciones que más le solicitan son las de fibra, las de madera salen muy poco y las tiene para mantener la tradición, Duquerman Cuero, comerciante

Según Franco, antes lo hacía artesanalmente, ahora con la tecnología, compra las mallas y pasa por el proceso de corte, para armar las atarrayas, es “como un juego de legos, recorto las piezas y luego las armo”, dijo el artesano. Cuando recibe la llamada de Cuero, tiene que viajar al Puerto Principal a entregar dos o 3 atarrayas. Cada producto cuesta cerca de 160 dólares, y dura alrededor de 4 años.

Diversificó sus productos ante la crisis

No es un museo, pero tiene a la venta accesorios, como balsas, remos, catangas, mallas bejucos, cadenas para embarcaciones y hasta hamacas. Según Cuero, su negocio de canoa dejó de ser tan productivo cuando apareció la fibra de vidrio, la disminución de la intensidad de lluvias en los inviernos, las crisis económicas que afectaron el país, entre otros factores que le hicieron buscar otras alternativas productivas.