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Álex Ferreira: Cuando la música es tu hogar

'Tanda' es el álbum más ambicioso del cantautor dominicano. La calidez que logra con sus sonidos latinoamericanos es una invitación a su lado más personal

Alex Ferreira
El artista dominicano presenta su quinto álbum de estudio.Cortesía - Hilda Pellerano

El encanto peculiar y la familiaridad de la música de Álex Ferreira hace que con su último disco usted sea invitado al lugar favorito de su casa. Así de cercano se muestra el trabajo del dominicano que el pasado 19 de febrero presentó Tanda, su último álbum.

Su trabajo de composición no para y ya está pensando en su próximo disco, así nos los confirmó en esta entrevista. Pero de Tanda hay mucho que hablar y conocer. 

Es su producción más ambiciosa, una que nuevamente tuvo retrasos por cosas fuera de su alcance. Canapé (2017) tuvo inconvenientes por el terremoto de México en septiembre de ese año. Y ahora fue la pandemia; cuando estaba casi todo listo, se movieron algunas piezas y su salida se atrasó hasta este año. La música se grabó en El Desierto Casa-Estudio por Daniel Bitrán y Jc Vertti.

Si Tanda es la sala del músico, sus canciones y su sonoridad tan caribeña son el arreglo floral de la mesa de centro. Relucen y acogen y despiertan las ganas de escuchar su plática a través de 13 canciones, que tienen amor, momentos difíciles, anécdotas, voicenotes y arengas a la vida.

Es un disco animado, como una charla de amigos. Fue grabado a “la antigua” en varias sesiones en vivo. Contó con la participación de Gustavo Guerrero, guitarrista y cómplice de Natalia Lafourcade; y Matías Cella, quien ha trabajado con artistas como Jorge Drexler o Kevin Johansen. Además de Silvana Estrada y Laura Itandehui, César Pacheco y Otoniel Nicolás.

El disco lo tenía listo para febrero del 2020. No pasaba lo de la pandemia pero se siente muy cercano y hogareño. Como volviendo a disfrutar de las cosas simples. ¿Qué lo influyó?

Quizá El corazón no se rompe y Como viene se va tienen elementos que no son para nada pandémicos. Una frase dice: “Mézclate conmigo que a nadie le importa” y pues no tiene nada que ver con lo que pasa. Efectivamente lo tuvimos listo en febrero pasado, pero coincidimos que fue ahora el momento adecuado para compartirlo.

¿Y esta sensación tan íntima de dónde viene?

Seguramente se siente casero porque el estudio donde lo grabamos, El Desierto Casa Estudio, nos hace sentir como en casa, allí entra mucha luz y es como este hogar. Pero es el disco en el que más he colaborado. Hay un montón de músicos, somos tres productores. Se grabó con muchos músicos en vivo pero en cuanto a las sonoridades se fusionaron elementos de donde vengo, que es el Caribe y toda la influencia afroantillana, mezclándolo con otros elementos de latinoamérica y anglo. Es un disco que mira al pasado e intenta llevar esos valores hacia el futuro. Lo más cercano a mí son esas partes dominicanas, el cómo pronuncio ciertas palabras o que solo se entienden en el Caribe.

Tanda en República Dominicana significa lo mismo que aquí, que es hacer algo ordenado pero por partes...

Sí, sí. Pero le puse ese título por un sentido fonético. Queríamos ponerle un nombre propio que no tuviera en sí un concepto. Tiene dos ‘a’ y suena casi como un golpe de percusión.

Y la idea de los audios de su mamá musicalizados, ¿se lo consultó?

¿Sabes que no? Simplemente me tomé la libertad. Pero creo que le hizo gracia. Se emocionó bastante. Es mi manera de inmortalizar a mi madre en un disco y también de usar su bella voz.

¿Ha aplicado las recetas que le da en esas notas de voz?

Claro. Cuando vives fuera de tu país pues lo que más extrañas es la sazón de la familia.

El hogar lo lleva consigo

Desde hace varios años Ciudad de México es su centro. ¿Por qué?

Sí, sobre todo es un centro neurálgico para la industria. Todos los proyectos vienen a parar por aquí. También los amigos españoles pasan. Es un punto importante para la música en español… Y no lo digo yo. Lo dice todo el mundo. Pero, también me enamoré del país, la comida y la gente. Yo quiero vivir donde esté más inspirado.

Entonces aquí se aplica la frase, con la que creo se engloba el disco… “Que quede claro que la casa no se trata de un lugar”. Es lo que le ocurre...

Sí, sí, sí… La casa puede ser una persona, una compañía. Lo que hay en tu cabeza. La casa va contigo. Puede ser tus recuerdos también. En el caso de Tanda está también la comida que es una manera de recordar. Es esta idea de desapegarse de lo material como si fuese una casa.

¿Cuál es esa comida que lo lleva directo a su casa?

El mangú, que es de plátano. Todo lo que lo tenga es mi favorito.

¿Tiene alguna canción con la que se identifique inmutablemente?

Soy bastante crítico con el pasado. Siempre me va a gustar más la que estoy haciendo en el presente. Pienso más en lo que tengo adelante. Cuando no hago algo de música, así sea practicar, siento que no aproveché el día. Es lo que hago, lo que soy, es mi día a día”.

El cómo y el qué

¿Cómo encontró a todo el equipo que colaboró en Tanda? Es su proyecto más ambicioso...

Sin duda es lo más grande que he hecho. Todo empezó mal. Cancelé sesiones porque no me sentía preparado y no tenía las canciones. El proceso de composición fue muy largo. Pasó más de año y medio hasta que lo terminamos. Tanda es ambicioso porque Canapé (su trabajo anterior) fue muy autoproducido. Ese sí es casero porque algunas cosas se hicieron en mi casa. Este tiene muchos arreglos, músicos. Está muy cargado de sonidos, ritmos y propuestas.

¿Qué personalidad tendría Tanda si fuera una persona?

Sería un latinoamericano que le encanta viajar. Fotógrafo a lo mejor. Que le encanta hacer retratos, que no tiene prejuicio y está más en sus treinta.

¿Un alter ego?

Puede ser (risas).

¿Qué elemento en particular busca para inspirarse y hacer canciones?

Para poder crear necesito estar solo. Pero me inspira todo y soy muy romántico. El concepto del amor es muy complejo y por eso hay tantas canciones que hablan de eso. Es infinito porque no es lo que uno dice, es cómo lo dices. Así existen canciones quizá muy cursis y otras que no. Hablan de lo mismo. Me atrae más el cómo que el qué.

¿Usa sus canciones para conquistar?

Es contraproducente, porque luego se hacen una idea que no es siempre así (risas).

Pero más de 522 mil personas lo hacen con sus temas cada mes…

Eso es algo que agradezco muchísimo. Soy un artista independiente y pues me están ayudando directamente. Mi carrera es un poco un boca a boca. Yo no sueno en la radio, no salgo en la televisión. Sin embargo los conciertos se llenan y ese es el poder de la música.