
Treinta robos a personas se registran en el circuito Atarazana en enero
La Policía Nacional admite que los delincuentes vigilan los horarios de relevo de patrullas para asaltar en la Simón Bolívar
Los residentes de la ciudadela Simón Bolívar y Vernaza Norte, en el norte de Guayaquil, enfrentan una crisis de seguridad que la Policía Nacional cuantifica en 30 robos a personas reportados solo en enero de 2026. La vulnerabilidad de este sector residencial y comercial se agudiza en la noche, específicamente durante los intervalos de rotación de los uniformados, generando una ventana de oportunidad que las estructuras delictivas han detectado para asaltar a los ciudadanos.

La desesperación de los vecinos no es infundada. Yanela (nombre protegido), quien reside en el límite con el aeropuerto, relata que su familia sufrió dos robos violentos en menos de una semana al pie de su casa. En el primer incidente, sujetos en un sedán sin placas asaltaron a su padre y hermano; días después, la delincuencia la alcanzó a ella junto a su novio.

Pese a contar con cámaras de seguridad que registran los hechos, la respuesta de la autoridad ha sido insuficiente. "Un agente de policía me dijo, sin vergüenza alguna, que contrate seguridad privada", denuncia la moradora, evidenciando la indefensión que sienten los contribuyentes ante el Estado.
Riesgo durante la rotación
La Policía Nacional sostiene que el sector no está abandonado, pero reconoce complicaciones tácticas. El capitán Johnny Pazmiño, jefe del subcircuito Atarazana, explicó a EXPRESO que tras la reactivación de la UPC local con turnos rotativos, se ha identificado una modalidad específica del hampa. Según el oficial, los delincuentes actúan justo en el momento en que se ejecuta el relevo del personal, desplazándose en motocicletas para sustraer pertenencias a los transeúntes.
Pazmiño descarta una filtración de inteligencia, atribuyendo los ataques a una observación oportunista de las rutinas policiales por parte de las bandas. Para contrarrestarlo, la institución asegura ejecutar operativos 'Código 5' y fiscalizar a los 'taxis informales' que circulan por el complejo hospitalario y hotelero adyacente, donde también se reportan incidentes.

Barrios amurallados y "negocios raros"
La percepción de inseguridad ha obligado a la comunidad a modificar la arquitectura del barrio. Lo que solía ser un entorno amigable para el peatón, con parques y una iglesia concurrida, hoy se blinda con garitas, puertas eléctricas y cámaras, en un intento de vigilancia 'forzada' articulada por los propios vecinos.
El miedo se alimenta de antecedentes violentos. En marzo de 2025, un cruce de balas por el robo a un blindado sembró el pánico en la misma esquina donde asaltaron a Yanela. A esto se suma un atentado con explosivos registrado el pasado 14 de octubre frente a edificios administrativos.
En la vecina Vernaza Norte, la problemática adquiere otro matiz. Manuel Quinde, residente del sector, denuncia que la proliferación de patios de venta de carros ha traído consigo atentados y dinámicas peligrosas. "Estos negocios raros contaminan el sector por la delincuencia organizada, y los propietarios venden y alquilan sin importarles que se dañe el vecindario", sentencia Quinde, alertando sobre el cambio de uso de suelo que vulnera la zona residencial.
Rocío, administradora de un local, lamenta que la promesa de desarrollo comercial por la llegada del 'mall' no se tradujo en seguridad: "En las noches esto queda botado, pasan pocos patrulleros y te asaltan".

Mirar hacia los parques
Por su parte, el experto en Gestión Cultural, Luis Alberto Illescas, advierte que la solución no es solo policial. Para Illescas, los parques descuidados o vacíos son puntos vulnerables; la seguridad real nace de la iluminación y la ocupación activa del espacio público mediante ferias y actividades que obliguen al vecino a apropiarse de su vereda.
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