Pasajeros de un bus vieron la muerte de frente

  Guayaquil

Pasajeros de un bus vieron la muerte de frente

Pasajeros de un bus vivieron momentos de angustia en Manglaralto

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Así quedó el inmueble tras el siniestro del bus disco 11 de la empresa CITUP en Manglaralto.Joffre Lino

“Tu manto nos protegió padre santo”, decía mirando al cielo Jessica Álava, una de las personas que la tarde del pasado domingo viajaba en el bus disco 11 de la empresa CITUP, unidad de transporte que sufrió un terrible accidente.

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Cuando el transporte público llegaba desde Santa Elena hacia la población de Manglaralto, en plena vía, un carro color rojo que viajaba a gran velocidad hacia el balneario de Montañita intentó rebasar y le chocó en el lado derecho.

Por el fuerte impacto la puerta del micro salió esparcida por los aires. El bus fue desplazado hacia un lado de la carretera y recorrió alrededor de cien metros hasta incrustarse en el local de una ferretería ubicada en el centro comercial de la gasolinera de este lugar. El establecimiento terminó destruido.

“Todos gritamos porque vimos la muerte de frente. Por un milagro de Dios nadie salió herido, aunque los daños materiales sí son muy cuantiosos”, expresó la mujer que derramó lágrimas por el tremendo susto.

Todos en el lugar comentaban que el ayudante del chofer se salvó milagrosamente del percance, es que durante todo el recorrido viajó en la puerta del bus y minutos antes del accidente decidió sentarse en la silla delantera.

“Sí el muchacho no se hubiese cambiado de puesto, de seguro habría muerto porque el carro particular pegó con tremenda fuerza en la puerta del bus”, señaló Thomas Rodríguez, otro de los viajeros.

El chofer de la unidad de transporte terminó impávido ante el hecho. Aunque el parabrisas resultó trizado no se reventó, por lo que las personas que viajaban en la parte delantera apenas salieron algo adoloridas, “hoy no era el día para morir. Dios estuvo con nosotros”, repetía Luisa Tomalá, otra de las viajeras.