Guayaquil: Un minirrefugio de gatos callejeros

  Guayaquil

Guayaquil: Un minirrefugio de gatos callejeros

Decenas de felinos sin dueños encontraron casa propia en la plazoleta de una iglesia de La Saiba. Habitantes de otras ciudadelas ayudan en su cuidado

gatos
Algunas personas que pasan por el lugar se detienen a jugar con los gatitos.Amelia Andrade / EXPRESO

De muchos colores, tamaños y razas. Así de diversos son los felinos que habitan afuera de la iglesia San Pablo Apóstol, en la conocida ‘Casa de los gatos’.

Un improvisado minicaserío construido con cartones, plásticos usados, techos y otros elementos de reciclaje, con los que los habitantes han logrado formar una especie de mansión para decenas de gatos abandonados.

Mientras los alimentan, los mininos juegan entre sí, otros se trepan a los árboles; y, por error, uno que otro se recuesta en los platos de comida, lo que se constituye en gracia para los cuidadores.

Colonia de gatos
Algunos gatos se quedan en los tejados para cuidar sus casas.Amelia Andrade / EXPRESO

La casa de los michos se levanta bajo algunos árboles que adornan la plazoleta de la iglesia de la urbanización La Saiba, en la avenida Transformación y calle Segunda. Para quienes ayudan y dan alimento a las mascotas, es un lugar perfecto. “Aquí estamos en La Saiba, pero atrás queda la ciudadela Villamil y a pocas cuadras están Los Almendros y cerca tenemos el barrio Centenario Sur, entonces mucha gente de varios lugares viene a ayudar”, menciona María Veloz al sostener que muchas personas están contentas con los animalitos.

“La gente que viene a la iglesia es muy amable y he visto que siempre que ellos están aquí los gatitos salen más porque les dan de comer. Siempre hay alguien que los alimenta”, añade la moradora. Ella comparte, al menos tres veces, con los felinos.

Ceniza

Joyas para conservar las cenizas de las mascotas

Leer más

Los gatitos tienen los nombres que le quiera poner cada persona. Durante el recorrido llamamos Silvestre a uno de color negro, pero el guardia lo llama de otra manera. Seguramente se confunden, pero saltan de felicidad cuando juegan con ellos. Pero, ¿cómo surgió la idea de la ‘Casa de los gatos’? “La verdad no sé quién lo hizo, pero esto lleva por lo menos 8 años aquí y fue una hermosa idea”, dice Veloz, de 25 años.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con la presencia de los felinos. Según Clara Báez, también están los que no se sienten tan conformes. “Usted sabe que también están las personas que no les gustan los animales y prefieren darse toda la vuelta para no pasar por aquí. He visto que algunos hasta los espantan para que no se les acerquen”, sostuvo la moradora. Afirma que cuando puede va a entretenerse dándoles de comer a los gatos.

gatos2
Los felinos se han tomado ese sector de La Saiba. Ahí descansan, juegan y comen gracias a los vecinos.Amelia Andrade / EXPRESO

El párroco principal de la iglesia, Luis Morales, mostró una postura totalmente diferente a la de otros vecinos y explica sus razones: “Este es un terreno privado, hay una persona que arbitrariamente ha hecho esto y no nos consultó, algunas veces hemos pedido que retire todas esas casas, pero no ha hecho caso y hasta nos amenaza”. El sacerdote aclaró que no tiene nada en contra de las mascotas. “A mí me encantan los animales, hasta yo mismo salgo a darles de comer a los gatitos y juego con ellos, pero este no es un lugar apropiado para ellos”, consideró.

El gatito Oreno, acostado en una banca del Malecón.

Una colonia de gatitos se ha vuelto la atracción del Malecón Simón Bolívar

Leer más

Añadió que ya han pedido ayuda a las autoridades. “Ya hemos enviado solicitudes al Municipio para que le den un mejor lugar para vivir a los gatos, pero no hemos obtenido respuestas. Necesitamos que los gatitos puedan ser llevados a un mejor lugar para que tengan una mejor calidad de vida”.

Junto con varios vecinos del sector nos encargamos de darles de comer a los gatitos. Son muy felices cuando jugamos con ellos aquí

Clara Báez, moradora de La Saiba

Ingrid Villacís asegura que muchas veces le toca esquivar los excrementos de los felinos. “A mí me encantan, pero no es justo que cada vez que camine por aquí tenga que jugar a no pisar sus heces. Creo que merecen estar en un mejor lugar. Este no es el más apropiado”, aseguró. Le molesta, además, que algunas personas acuden al sitio para botar a los gatitos. “Ya se ha vuelto costumbre, si alguien no quiere un gato en su casa, viene y lo deja aquí. Eso no es justo”.

EXPRESO solicitó al Municipio información sobre el tema. Solo informaron que se realizó la esterilización de 35 gatos de la colonia de La Saiba.

El lugarLa ‘Casa de los gatos’ está en la plazoleta de la iglesia San Pablo Apóstol en la urbanización La Saiba. Lleva algunos años en ese lugar. Hay todo tipo de raza.

El lugar, además de ser una guarida de gatos, también se convierte por las noches en un sitio de ‘hospedaje’ para personas en situación de calle. “Lo negativo de este albergue de gatitos es que muchos indigentes se aprovechan y vienen a dormir por las noches y eso causa miedo a la gente que pasa por aquí”, manifestó Camila Angulo, una mujer que asegura que pasa por el sitio para dirigirse hacia una parada de la metrovía.

maltrato_gato.jpg_1902800913

Guayaquil: sentencia de nueve días de cárcel para hombre que envenenó a tres gatos

Leer más

Sobre la parte sanitaria de los felinos, los moradores afirman que una vez al año, un vecino que reside en los Estados Unidos acude al sitio y les realiza un chequeo médico. En ocasiones liga a las hembras y a los machos los castra.

Pese al cuidado que se les da, los vecinos del sector consideran importante que los felinos puedan ser bien atendidos constantemente por especialistas. “Nosotros aquí les damos comida y amor, pero quisiéramos que algún veterinario los atienda bien. Algunos de ellos tienen pulgas y eso trae enfermedades”. Además, reconocen que pese a que la labor es compartida, no existe alguien que pueda hacer donaciones para el cuidado. Sostienen que a veces se dañan los materiales de las casitas y los que pueden ayudan, pero esperan la colaboración de una fundación animal que pueda enseñarles la manera correcta para su construcción, así como dotarlos de alimentos y medicinas.