La informalidad se toma los exteriores de los vacunatorios

  Guayaquil

La informalidad se toma los exteriores de los vacunatorios

La venta de comida sin las normas sanitarias pone en peligro a los ciudadanos. En los alrededores se expende desde mascarillas hasta fritada

comercio vacunatorio
En los exteriores del centro de vacunación que funciona en el colegio José María Egas, los informales han colocado sus carretas obstaculizando el libre tránsito de los peatonesChristian Vinueza / EXPRESO

Cuando alguien llega a algunos de los centros de vacunación que hay en la ciudad, lo primero que ve es la cantidad de vendedores informales que se han apostado en los exteriores y alrededores de estos.

Mascarillas, agua de coco, jugos, pasteles, sánduches, mote y hasta fritada en tarrinas se expende en estos lugares de mucha afluencia de personas que acuden para inocularse contra la COVID-19.

Santa Elena

Los mercados de La Libertad que nadie ve ni visita

Leer más

La situación preocupa porque muchos informales no usan mascarillas al momento de ofertar sus productos; mientras que los comensales se la quitan para degustar lo que han adquirido.

Esto es peligroso porque no sabemos si el vendedor está siguiendo normas sanitarias para expender sus productos, como lavarse las manos o usar mascarillas. Y en estos tiempos, es mejor no arriesgarse a consumirlos”, dice Jovanna Medina, una ama de casa, quien estaba haciendo fila en las afueras del colegio José María Egas, ubicado en la avenida 25 de Julio y Napo, sur de la ciudad, que sirve de vacunatorio desde hace más de siete meses.

comercio vacunatorio
Los informales se han tomado las calles y obstaculizan el tránsito vehicular.Christian Vinueza / EXPRESO

En los exteriores y alrededores de este recinto hay una veintena de informales que se pelean el espacio para colocar sus mesas, sillas y carretas, que muchas veces impiden el libre tránsito de los peatones, quienes no pueden caminar por las veredas y se tiran a las calles, con el riesgo de ser atropellados por los automotores que circulan en la avenida.

La venta de alimentos al aire libre es peligroso en estos tiempos en que debemos tener más cuidado para no enfermarnos. Muchos vendedores no manejan bien la higiene

Rigoberto Andrade, ciudadano

“Aquí todos los días hay personas vendiendo de todo y personas comprando y comiendo sin tener miedo de enfermarse”, manifiesta Aurora Benalcázar, quien señala que no está en contra de que los vendedores trabajen, pero -dice- debería haber más controles para evitar mayores inconvenientes.

Muchos vendedores no usan mascarillas y expenden los alimentos a la intemperie. Las autoridades deberían hacer controles para impedir que se juegue con la salud ciudadana.

Marcela Ramírez, ciudadana

Marcos Pinela vende pasteles de carne, chorizo y pollo en las afuera de este colegio. Lo ha hecho durante 10 años. La suspensión de clases presenciales debido a la emergencia sanitaria lo obligó a buscar otros rumbos durante más de un año. No obstante, con la apertura de este centro de vacunación, vio la oportunidad de regresar para seguir ofertando su producto, pero ya no a los estudiantes, sino a las personas que llegan a inocularse.

Los informales pueden vender lo que ellos quieran, depende de nosotros saber si estamos haciendo lo correcto. Yo compré una botella de agua y creo que no pasará nada.

Antonio Caamaño, ciudadano

“Esta es mi fuente de trabajo y tomo todas las medidas necesarias para vender mis pasteles”, menciona el vendedor, mientras se saca los guantes de sus manos para colocarse unos nuevos.

Los informales no solo han ocupado los exteriores del colegio, también se han adueñado de la vía, provocando trancones que causan problemas a los conductores. “Por esta cuadra no se puede transitar con tranquilidad. Los vendedores se han volcado a las calles y no hay nadie que los regule”, manifiesta enojado Carlos Delgado, quien a diario debe recorrer por esta ruta.

comercio vacunatorio
En las afueras del centro de vacunación de Mucho Lote, una familia pasea sin mascarilla luego de haber consumido un jugo.Amelia Andrade / EXPRESO

Durante un recorrido que realizó EXPRESO el lunes pasado y ayer, por varios centros de vacunación, pudo constatar que el escenario es el mismo en cada uno de ellos.

VENTA A ULTIMA HORA DE (7489453)

Comerciantes: “Este mes nos dio ese aliento que faltó en toda la pandemia”

Leer más

Por ejemplo, en las afueras del centro de vacunación que funciona en Mucho Lote, norte de la ciudad, hay una decena de informales que esperan la entrada o salida de las personas para ofrecerles los productos.

En ese lugar había dos expendedores de jugos que cogían el hielo para colocarlo en la bebida, sin utilizar guantes.

ProblemasOcupación de la vía pública, congestionamiento vehicular son algunos de los problemas que ocasiona el expendio de comida en los exteriores de los centros de vacunación.

Un panorama similar se puede observar en los exteriores del colegio Cristóbal Colón, ubicado en el Barrio del Centenario, sur de la ciudad.

En ese lugar hay vendedoras de mote que tienen la comida en canastas colocadas en el piso y a la intemperie.

DSC_1029

Guayaquil: Tribunal del Guayas rechazó acción de protección interpuesta por vendedores informales

Leer más

“Los agentes metropolitanos y las autoridades sanitarias deberían darse una vuelta por los vacunatorios para que desalojen a los informales y controlen el expendio de ciertos productos”, señala Carlos Anchundia, quien el lunes pasado se fue a colocar la tercera dosis de la vacuna y no encontró un lugar desocupado para parquear su carro, ya que los vendedores se los habían tomado.

Hay otros ciudadanos que apoyan la presencia de los vendedores. “A veces uno sale sin desayunar de casa y mientras esperamos en la fila para entrar, podemos comer algo para no desmayarnos”, puntualiza Juan Bastidas, quien también está de acuerdo en que se realicen controles sanitarios.