opinión ciudadana
El guayaquileño tiene poco optimismo ante el futuro: ¿por qué?
Una encuesta publicada en abril del 2026 por Click Research muestra que para los guayaquileños, la situación estará peor en los próximos seis meses

La inseguridad y la falta de empleo preocupan al guayaquileño, según una encuesta.
Lo que debes saber
- Una encuesta publicada por Click Research en abril del 2026 revela que un 78 % de guayaquileños consultados consideran que la situación en la ciudad será peor en los próximos seis meses.
- Entre las principales preocupaciones de los guayaquileños constan la inseguridad, la corrupción, la falta de empleo y la crisis económica.
- Especialistas señalan que el pesimismo en el guayaquileño es una situación estructural, por problemas históricos que no han sido subsanados.
Una encuesta publicada por Click Research en abril del 2026 revela que un 78 % de guayaquileños consultados consideran que la situación en la ciudad será peor en los próximos seis meses. Entre las principales preocupaciones constan la inseguridad, la corrupción, la falta de empleo y la crisis económica.
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David Ulloa perdió su trabajo al empezar este 2026. Una reestructuración interna lo dejó fuera de la empresa en la que laboró los últimos ocho años de su vida. Su sueño de comprar una casa, por ahora, se ha esfumado. Con la liquidación que recibió ha pagado algunas deudas y la inscripción de sus dos hijos en la escuela.
Pero al no contar con empleo fijo, los ahorros comienzan a reducirse. Desde hace varias semanas analiza si comprar un vehículo de segunda mano para hacer carreras en aplicaciones móviles, o si instala un local de venta de hamburguesas con su esposa en la sureña Pradera 2, donde viven.
“Los dos primeros meses estábamos confiados en que saldría pronto otro trabajo. Pero pasa el tiempo y la plata se acaba. Mi esposa, que se ha dedicado a ser ama de casa, también está buscando opciones de medio tiempo. Yo, aunque he aplicado y he tenido entrevistas, aún no encuentro otro trabajo”, expuso el ciudadano.
Aunque intenta mantenerse optimista, hay días en que la desesperación se impone, especialmente ahora que sus hijos ya retomaron las clases. Quiere emprender, pero el temor a ser víctima de extorsiones lo frena.
¿Qué preocupa a los guayaquileños?
Un reporte presentado días atrás por la firma Click Research refleja que los ecuatorianos no ven con optimismo el futuro. A nivel nacional, el 58,88 % de ciudadanos encuestados sienten que la situación en el país estará peor en los próximos seis meses.
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En el caso de Guayaquil, el 78,12 % de encuestados opinaron que la situación en los próximos meses será peor. La preocupación de los porteños se centra en la inseguridad, la corrupción, la crisis económica y la falta de empleo, en ese orden.
Por ello, según la encuesta, en el Puerto Principal predominan emociones como la preocupación, la angustia y el enfado, junto con una visión pesimista sobre el futuro.
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El pesimismo en el guayaquileño "ya es estructural"
Para Manuel Macías, director de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Guayaquil, este pesimismo no es nuevo ni circunstancial.
“El pesimismo en Guayaquil ya es estructural, aunque no parezca. Generalmente no ha bajado de ahí. Es decir, siete de cada diez guayaquileños son pesimistas”, manifestó.
Mencionó que se trata de una percepción sostenida en el tiempo, que incluso contradice la imagen tradicional del guayaquileño como una persona optimista.
Macías sostuvo que detrás de este escenario hay factores de fondo que no han cambiado en los últimos años. “Está la crisis de inseguridad, que se ha ahondado, siempre transversalizada con las dificultades de un empleo pleno”.
Esta combinación de inseguridad, ingresos insuficientes y falta de estabilidad impacta directamente en el estado emocional de la población.
“Ese pesimismo realmente está ligado, primero, a causas estructurales que hacen que la supervivencia sea difícil… que la gente viva al día… y también esa incertidumbre genera malestar, genera ansiedad”, advirtió el analista.
Pese a este panorama, Macías identificó una contradicción en la identidad local. “El guayaquileño, más allá de que es pesimista, es bastante orgulloso de su guayaquileñismo. Es una especie de síndrome de Estocolmo”.
Está la crisis de inseguridad, que se ha ahondado, siempre transversalizada con las dificultades de un empleo pleno
El pesimismo en el guayaquileño es un "problema estructural que sigue sin resolverse"
El analista económico Jorge Calderón coincidió en que este pesimismo está estrechamente ligado a factores que se han acumulado en el tiempo.
“Siempre hay una preocupación del guayaquileño por temas de seguridad, que de alguna forma está íntimamente relacionada con el tema económico… Eso se traduce en esa pérdida de confianza, esa preocupación de que el futuro no va a ser como se espera”.
El especialista indicó que los resultados de la encuesta reflejan un problema estructural que sigue sin resolverse.
“Es claro que hay un tema estructural detrás, por el sentir de la delincuencia… Por más esfuerzos que se han realizado en los últimos años, esas preocupaciones todavía siguen latentes”, señaló.
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Por ello, el impacto se siente con mayor fuerza en quienes buscan generar ingresos propios, explicó. Y es que el miedo a emprender se ha convertido en un factor determinante en Guayaquil actualmente.
“Muchos negocios, pequeños negocios especialmente, son ‘vacunados’. Eso genera la preocupación de que poner un negocio no pase más allá de tres meses o un año”, analizó Calderón.
A esto se suma que gran parte de los emprendimientos surgen en zonas con mayores riesgos. “Están en zonas urbano-marginales, donde hay complicaciones en temas de seguridad”, comentó.
Hay situaciones que no se pueden resolver de un momento a otro y le generan preocupación al guayaquileño.
El analista considera que aunque se impulsen políticas públicas, estos temores seguirán presentes. No obstante, planteó que hay espacio para respuestas desde la sociedad. “La academia, sectores productivos, gremios y ciudadanía pueden unirse para generar apoyos interesantes”.
Y planteó: “La academia, a través de proyectos de investigación y de vinculación, puede llegar a grupos, especialmente en condiciones de vulnerabilidad o en ciertas zonas, para que generen encadenamientos productivos y se orienten en las ideas que quieren presentar”.