fenómeno de el niño
Ganaderos de Ecuador se preparan para El Niño sin una estrategia pública clara
El sector alista reservas de alimentos para el hato. Persisten las dudas sobre la respuesta de las autoridades para sostener esta actividad productiva

Ganaderos de Salitre buscan establecer reservas de forraje de manera preventiva para complementar la alimentación del hato ante una posible disminución debido a El Niño.
Lo que se sabe
- El Niño de 1997-1998 provocó estrés, pérdida de peso y enfermedades en el ganado por las inundaciones.
- Cerca del 40% del hato ganadero estaba en la Costa durante El Niño de 1997-1998; hoy la región concentra el 39,12%, según la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua.
- El Plan de Contingencia ante el Fenómeno de El Niño del MAGP contempla prevención, respuesta y recuperación, pero aún falta conocer el desglose de acciones, recursos y plazos para evaluar su ejecución.
Ante la posibilidad de un nuevo episodio de El Niño en Ecuador, el sector ganadero busca anticiparse a los efectos que las lluvias pueden provocar en la producción. En las fincas, la preocupación está en el estado de los potreros, la disponibilidad de alimento, las enfermedades y las condiciones de quienes trabajan y viven en el campo.
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En el cantón de Balzar, en la provincia de Guayas, el empresario y ganadero Carlos Bermeo advierte que una inundación podría convertir los caminos rurales en tramos de agua y lodo. “No afecta solamente a la parte de salud con enfermedades como el dengue, las familias tienen niños que mandar a las escuelas”, señala Bermeo, quien cuenta con 50 trabajadores y, detrás de ellos, familias que también podrían verse afectadas. Para el productor, la prevención debe comenzar antes de que llegue la emergencia, con la limpieza de canales y drenajes para reducir el impacto de las inundaciones.
Los fenómenos de El Niño más fuertes ya dejaron una medición del riesgo. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), El Niño de 1982-1983 causó daños por $31,1 millones a la ganadería en 11 meses; el de 1997-1998 -el más fuerte del siglo, según la misma fuente- se extendió cerca de 19 meses y dejó pérdidas por $14,5 millones. En ambos casos, las inundaciones provocaron estrés, pérdida de peso y enfermedades en los animales.
La experiencia de Ecuador con El Niño
Para Rommel Caiza, investigador del Centro Internacional del Pacífico para la Reducción del Riesgo de Desastres de la Espol, El Niño es la expresión más visible del cambio climático.
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Contexto
Por ello, demanda atención, investigación y financiamiento continuo. Cita un dato de su centro: entre 2000 y 2026, Ecuador vivió 19 años atípicos -12 con El Niño, siete con La Niña-. La conclusión, dice, es que ya no existe una “normalidad” climática a la que volver.
Un ejercicio nacional del centro identificó zonas agrícolas susceptibles a inundaciones y deslizamientos, pero “no se ha hecho el ejercicio con la parte ganadera”, señala.
Para Caiza, delimitar esas zonas es “uno de los primeros pasos” para focalizar la asistencia y definir protocolos de contingencia. La información sobre anegamientos y otros efectos climpaticos puede cruzarse con la ubicación de las zonas ganaderas y las vías para identificar lugares donde el riesgo es recurrente.
Sin embargo plantea que revisar lo ocurrido en inviernos anteriores permite identificar las zonas susceptibles y, a partir de esa información, definir acciones dentro de cada finca. "Los primeros respondientes al final vamos a ser nosotros mismos", enfatizó Caiza.
El detalle
Reservas de alimento son clave ante inundaciones
Si los potreros quedan inundados, el ganado pierde temporalmente su principal fuente de alimento. Luis García, presidente de la Asociación de Ganaderos de El Salitre y exdirector provincial de Gestión de Riesgos del Guayas, plantea que los productores mantengan reservas de pasto de corte, panca de arroz y maíz. También pueden utilizarse como complemento productos de rechazo, como banano y caña de azúcar.
La preparación, sin embargo, tiene límites. Una enfardadora puede llegar a costar alrededor de $34.000, una inversión difícil de asumir para un pequeño ganadero. A esto se suma la logística: durante una emergencia puede existir alimento de rechazo, pero no necesariamente transporte para llevarlo hasta las zonas afectadas. García también advierte que no existe una reserva estratégica nacional suficiente de panca.
Pese a ello el gremio ya busca alternativas. García señala que la asociación ya presentó un proyecto para recolectar y almacenar panca ante la Secretaría de Gestión y Desarrollo de Pueblos y Nacionalidades Una asociación de Balzar ya recibió el visto bueno.
El riesgo sanitario también se elevaría
El riesgo sanitario para el hato aumenta cuando se combinan altas temperaturas, humedad extrema y agua acumulada. El lodo puede lesionar las pezuñas y facilitar infecciones, mientras que las ubres expuestas a zonas contaminadas pueden desarrollar mastitis. El calor y los charcos también favorecen la proliferación de parásitos del suelo, como los protozoos que provocan coccidiosis.

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Otro de los antecedentes que recuerda García es la estomatitis vesicular, registrada principalmente en Guayas durante El Niño de 1997-1998. La enfermedad provoca lesiones en lengua, encías, pezuñas y, en ocasiones, ubres. Ante un caso, recomienda aislar al animal, darle un manejo diferenciado, recurrir a un veterinario y reportarlo a Agrocalidad.
La prevención parte de reconocer y mejorar las condiciones en fincas, junto al manejo de los animales. La mastitis y la estomatitis pueden prevenirse mediante vacunación, mientras que la coccidiosis requiere mantener limpios los corrales y eliminar el lodo. Ante la aparición de síntomas, el tratamiento depende de la enfermedad y debe ser definido con atención veterinaria.
García también considera necesario que exista articulación e información clara sobre los canales de comunicación directa para reportar daños y recibir atención durante una emergencia que supere la capacidad de los ganaderos.
Falta adaptar la respuesta a las necesidades del ganado
En Guayas, el hato bovino alcanza 144.593 cabezas, según el Censo Agropecuario de la Prefectura. Para enfrentar un eventual escenario adverso, la entidad levantó un requerimiento ante el Servicio Nacional de Contratación Pública (SERCOP) para 4.000 kits destinados al sector agropecuario, que incluyen melaza, balanceado, vitaminas y otros insumos.
García considera que la respuesta debería definir las necesidades de alimento de acuerdo con el número de animales y el tiempo que puedan verse afectados. En ese punto señala a la Mesa Técnica 6 de Productividad y Medios de Vida de los Comités de Operaciones de Emergencia provinciales y cantonales, en la que participan distintas entidades.

Productores ganaderos también apuntan a la limpieza de canales para evitar inundaciones.
Esta instancia contempla acciones para atender a los animales vulnerables ante fenómenos como inundaciones, sequías, ceniza volcánica o plagas que afecten los pastos. “Todo este plan de contingencia debería existir dependiendo del número de animales y el tiempo que puedan verse afectados. No hay una publicación sobre eso ni una estrategia”, sostiene García.
El dirigente también plantea adaptar al sector agropecuario un mecanismo que ya existe para la atención de emergencias. La Secretaría de Gestión de Riesgos tiene catalogados kits de asistencia humanitaria, disponibles en el SERCOP. “Lo mismo debería haber en el sector agropecuario. Un kit catalogado para emergencias”, plantea.
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Sin desglose, el plan nacional aún no puede evaluarse
A escala nacional, el extinto Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) publicó un plan frente a El Niño dividido en tres fases: prevención, respuesta y recuperación. El 1 de julio anunció un presupuesto referencial de $19,7 millones para 62 acciones que abarcan a los sectores agropecuario, pesquero y acuícola. Sin embargo, no se ha publicado cuánto de ese monto corresponde específicamente a la ganadería ni el desglose de recursos, acciones y plazos que permita dar seguimiento a su ejecución.
Para conocer cómo se está ejecutando ese plan, Diario EXPRESO solicitó al nuevo Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo -que absorbió al MAGP y otros- información sobre las actividades de preparación que se están realizando y la articulación prevista con los gobiernos locales y las entidades de gestión de riesgos. Pero hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta.