La Fundación Clemencia pide ayuda urgente para no cerrar su asilo

  Guayaquil

La Fundación Clemencia pide ayuda urgente para no cerrar su asilo

El llamado lo hicieron los directivos de la fundación a través de las redes sociales.

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La fundación brinda el servicio de asilo y también atención médica y de enfermería a un centenar de adultos mayoresCynthia Flores / EXPRESO

Por estos días, en la Fundación Clemencia hay mucho movimiento. Llegan personas de todos lados para rendir un homenaje navideño a los adultos mayores que residen en el asilo Sofía Ratinoff de Solimano. Pero lo que debería ser un ambiente de celebración se ve empañado por la situación económica que enfrenta la institución.

Sus directivos han tenido que hacer un llamado desesperado a través de las redes sociales para pedir ayuda. “Lamentablemente nuestra institución se encuentra en peligro por falta de recursos para poder mantener toda su gestión operativa y administrativa, que asciende a 800.000 dólares anuales para atender a 100 adultos mayores que fueron rescatados de las calles”, indica el mensaje colgado en la cuenta de Twitter. De seguir así, dicen los directivos, los residentes podrían volver a quedarse sin hogar.

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En el asilo regentado por la Fundación Clemencia, que está ubicado en la avenida Perimetral km 26 y avenida Honorato Vásquez (frente a la entrada de la 8), los voluntarios están trabajando para evitar que esto ocurra. Esperan que el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y la Presidencia les den audiencia para hablar sobre la situación y encontrar una salida a la difícil condición económica que atraviesan.

Por ahora, cuentan con el apoyo del Municipio de Guayaquil, que cubre el pago de la luz, el agua y que les entregó el terreno en comodato. Además, en los próximos días tienen previsto firmar un convenio para la entrega de un aporte económico que ayude a cubrir parte de los gastos administrativos. Pero necesitan más apoyo para poder cancelar sueldos (están atrasados desde septiembre).

Esperan que se inicie una cruzada para salvar al asilo, que se unan la empresa privada, instituciones, fundaciones, iglesias y todo aquel que quiera dar su apoyo para que los albergados no regresen a las calles.

La institución, que alberga a 100 adultos mayores que fueron rescatados de la calle, afronta problemas económicos. Necesitan también más voluntarios para atender a los abuelos.Directivos de la fundación.

Gracias a la fundación los adultos mayores, además de tener un lugar donde dormir, reciben alimentación, cuidados médicos, servicio de enfermería y sus terapias físicas y recreacionales. Así ha sido desde hace 19 años, cuando comenzaron sus actividades.

Pero para cumplir con esta labor, la institución necesita también de más manos solidarias. “Si sabes barrer, lavar, planchar, cocinar, marketear, tomar fotos, diseñar o arreglar cosas! Te necesitamos!!! 2 horas a la semana será para nosotros maravilloso!!!”, dice su anuncio en Instagram. En esa gráfica se ve a Carmita con un gorro navideño verde y una cinta de Princesa de Navidad (es su segundo año consecutivo), sonriente, modelando... Otras fotos muestran cómo lucía antes: despeinada, sucia, en la calle, junto a enormes fundas con botellas vacías. Los directivos de la fundación no quieren que ella ni ninguno de los otros albergados vuelvan a esa situación.

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En las salas del asilo se ve también a Pachanguito, feliz cuando recibe visitas. Es un lugar en el que se ve todo tipo de historias, como la de Oswaldito, quien se encuentra afectado por las secuelas de la trombosis y tampoco tiene familia. Está también Teresa, que solo mueve los ojos y no puede alimentarse sola. Para ellos se necesita la ayuda.

La solidaridad es la que les ha permitido sostenerse hasta ahora, gracias a convenios con universidades que posibilitan que los estudiantes realicen allí sus prácticas médicas, de enfermería, de terapias... Y también de otros tantos jóvenes que salen a las calles a vender camisetas o cajas de regalos para obtener fondos. No es fácil. Es una labor de esfuerzos. Gran parte de los asilados allí tienen alzhéimer o algún otro tipo de demencia senil y necesitan ser alimentados. Pero la fundación sigue en la lucha por darles una vejez digna

Buscan el apoyo de padrinos

La institución espera que el apadrinamiento se convierta en uno de los medios para superar la crisis. Puede hacerse con un aporte mensual. Los directivos de la fundación apelan a que las empresas y las personas naturales quieran adherirse a esta propuesta.

Aspiran también a que ese apadrinamiento vaya más allá del factor económico. Proponen que las personas que se involucren destinen, al menos, un día del mes para visitar a los internos y brindarles compañía.