Ciudadanía: “La calle Chile es víctima del desgobierno municipal”
La falta de iluminación, la inseguridad y el desorden ponen en riesgo a esta zona que había revivido. Las familias exigen intervenciones para evitar el encierro

alle Chile. En el tramo que va desde Bolivia a Azuay, solo la luz de los negocios y de los autos iluminan el área.
La falta de iluminación en un tramo de la calle Chile, precisamente el que tiene más vida nocturna y podría ser el reflejo de cómo el ocio puede (y debería) revivir a un barrio, ha alterado la convivencia de las familias, a tal punto que existe temor de hasta salir a caminar cerca de casa.
Guadalupe Roura, quien habita cerca del paso peatonal que conecta a dos áreas de la clínica Alcívar, ha visto que los habitantes caminan a pasos agigantados y mirando a todos lados, como si sus ojos fueran una cámara 360, para evitar ser víctimas de un asalto en las dos cuadras que lo conducen a la calle Chile.
Guayaquil
La oscuridad ‘mata’ de a poco la convivencia en Los Rosales 1
Freddy Josue Andrade Andrade
“A diferencia de lo que pasaba hace un par de años, cuando al instalarse más cafeterías y restaurantes en la zona, todos optamos por salir más, compartir más y hasta vivir; ahora nos hemos vuelto a enjaular. Que estemos en penumbras está alterando drásticamente nuestra cotidianidad”, argumenta Roura, quien incluso para ir a la farmacia o al minimarket se la pasa saltando de una vereda a otra, cruzando la arteria, según la luminosidad que estas tengan.

Soportales. Apenas unos pocos se atreven a caminar en ellos por el riesgo que generan.
En la Chile, desde las calles Bolivia a Azuay, y las laterales que se conectan a estas, apenas un par de luminarias están encendidas; en los postes (la mayoría metálicos, diseños de la regeneración urbana) los reflectores están de adorno, y son los letreros de los negocios los que, con suerte, sirven de guía. Ya son dos meses que el escenario es el mismo: tétrico, advierte la historiadora guayaquileña y residente Jenny Estrada, quien hizo pública su queja a este Diario al ver que la seguridad de las familias se ha visto vulnerada.
Estrada se ha cansado de escuchar los gritos de las víctimas de la inseguridad en esta zona. “Auxilio, dicen una y otra vez. Me asomo a la ventana y veo a la gente yendo a la carrera, corriendo... Es tal el temor que ni los cuidadores se están arriesgando a vigilar los autos en la calle Chile. Y es que, ¿para qué? ¿Para que los asalten? Si están en plena oscuridad. La gente ya no sale y tampoco está viniendo. Mis hijos, mis nietos lo hacen con temor. Hasta el tiempo que uno compartía en una cena se ha reducido. La familia viene y se va, ya no se queda como antes, porque sabe que si lo hace hasta muy tarde, si cae la noche, afuera corren el riesgo de que les hayan robado. Todos vivimos entonces en zozobra y no es justo”, piensa.
Urgencia.

La mayoría de calles aledañas a la Chile permanecen en penumbras.
La comunidad lamenta que CNEL, por un lado, no coloque postes en los sitios donde son inexistentes; y que el Cabildo, en cambio, no se preocupe por reemplazar los focos quemados o por dar cabida a un proyecto de recuperación integral, que incluya reemplazar las luminarias por otras de tipo led, que aviven más la zona.
En el sector, rodeado además de zonas bancarias y aledaño al hospital León Becerra y el barrio Centenario, las ramas de los árboles han tapado incluso las lámparas que los negocios han colocado para tranquilidad de sus clientes, que ahora prefieren pedir incluso las cosas para llevar. “Aquí falta supervisión por parte del Municipio, es como si esta zona y otras tantas estuvieran sin liderazgo. Lo que estamos viviendo aquí, en un sector céntrico, es el resultado del desgobierno municipal. Aquí estamos siendo víctimas del desgobierno municipal... Y ante ello deberíamos tener alcaldes por distritos; creo que llegó la hora de dividir la ciudad por distritos para que todos sean atendidos”, sentencia Estrada, quien hace un llamado a que los funcionarios actúen para que no lo dejen perder.
“El Centenario es el resultado de la falta de acción, se perdió, está abandonado. Que acá no pase lo mismo”, advierte.

En la intersección con la calle Alfaro el panorama es desolador.
Sobre cuándo se iluminará esta arteria y se colocará estructura adicional que aporte a la seguridad, ni CNEL ni el Cabildo contestaron, pese a la solicitud de información solicitada por este Diario.
Ante ello, los residentes advierten que levantarán la voz. “No vamos a permitir que una comunidad que finalmente volvió a caminar con los niños y sus mascotas sobre la acera, se vea obligada a dar caminatas cortísimas por la desatención y falta de respuestas y obras que pagamos con nuestros impuestos”, piensa Isabel Ledesma, quien habita en el tramo que se conecta con la Eloy Alfaro, también apagado.
Durante el recorrido, EXPRESO constató que ni en los soportales que se levantan entre Vacas Galindo y Cañar, las familias se atreven a cruzar. En ellos ahora se observan chamberos e indigentes reposando, al igual que en los alrededores del hospital León Becerra (Chile y Bolivia), donde las tinieblas del entorno, similar al de otras clínicas de la ciudad, como ya relató este Diario en un reportaje anterior, ponen a correr hasta a los pacientes...
Guayaquil: Hay luminarias de los parterres y vías que lucen apagadas. Ciudadanos, usuarios y dueños de locales piden más potencia. Reclaman una intervención.
— Diario Expreso (@Expresoec) February 6, 2022