Guayaquil: Los callejones de la ciudadela Albatros son basureros y letrinas

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Guayaquil: Los callejones de la ciudadela Albatros son basureros y letrinas

Los mendigos han convertido estos sitios en dormitorios. La delincuencia atemoriza a los residentes. Los locales comerciales son blanco del hampa

Ciudadela Albatros
En los callejones de la ciudadela Albatros hay desde cartones hasta prendas de vestir interior, que afean la ciudadela y tienen en zozobra a sus residentes.Christian Vinueza / EXPRESO

Los residente de la ciudadela Albatros, en el norte porteño, caminan por las calles de su sector con mucho temor. Antes de las 20:00 se meten a sus casas y se encierran. Prefieren no salir porque en los últimos meses esta zona ha sido blanco de la delincuencia: el jueves pasado asaltaron a dos vecinos en uno de los callejones cercanos a sus viviendas. Al día siguiente, un local comercial fue víctima del hampa. Y el pasado lunes se reportó el robo de accesorios de varios vehículos.

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Una corta frase define la cruda realidad que viven las 2.000 familias que habitan en las 10 manzanas de esta ciudadela: “La inseguridad nos agobia”.

Lo dice Magaly Ibarra, de 45 años, quien desde hace 20 habita en Albatros, a pocos metros del Cuartel Modelo de la Policía, y todos los días tiene que caminar, junto a sus dos hijos, por uno de los callejones para llegar de su trabajo a su casa, ubicada en la calle Pelíkano Este.

El temor se apodera de ellos, ya que el alumbrado público es poco intenso en el sitio y además deben sortear una serie de obstáculos que los mendigos dejan en el callejón, tales como cartones que sirven de cama, ropa vieja, comida en mal estado, basura y hasta heces. “Estos sitios se han convertido en habitaciones de indigentes, en basureros y letrinas. Ya no se puede vivir con tranquilidad”, lamenta.

Albatros
En la ciudadela Albatros han tenido que contratar guardianes ante los robos a peatones, casas y automóviles.Christian Vinueza / EXPRESO

Lo dicho por Magaly lo corrobora su vecina Priscila Martínez, de 46 años, quien hace tres llegó a la ciudadela huyendo de otra en donde los robos estaban a la orden del día.

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“Lastimosamente, habitar en este lugar no ha sido una buena elección, porque sigo viviendo en zozobra”, manifiesta la mujer, al narrar que hace dos meses se alistaba para acudir a su trabajo y cerca de las 05:00 salió de su vivienda. Antes de cerrar la puerta, observó un carro transitar en forma sospechosa. “Vi que el auto se dio la vuelta, hizo una maniobra y se acercó a donde yo estaba. Se bajó un hombre y corrí hacia mi casa. Él me persiguió. Cuando quise cerrar la puerta, él la empujó e intentó meterse, pero la pude cerrar, aunque sufrió daños”, narra indignada.

En los callejones hay árboles con ramas crecidas que son utilizadas por indigentes para esconderse. Este problema ya lo conocen las autoridades, pero no han hecho nada. 

Fernando Yupanqui, residente de la ciudadela Albatros

Carmen Peláez, quien tiene un centro odontológico en la ciudadela, señala que en el sector delincuentes en moto dan vueltas, viendo a dónde se pueden meter o a quién sorprender. “Estamos totalmente desprotegidos. Los delincuentes cometen sus fechorías y huyen por esos callejones”, sostiene la residente, quien fue testigo de un robo a peatones en julio pasado.

Los vecinos coinciden al mencionar que hoy en día, al salir a la calle deben mirar de un lado a otro para comprobar si alguna hampón los está siguiendo. “Ya se ha vuelto costumbre sentir incertidumbre al recorrer algunas calles, especialmente si es de noche y no cuentan con suficiente luz”, añade Francisco Tomalá, quien habita en la calle Fragata.

Hay que mejorar las luminarias, colocar otras de mayor intensidad para evitar que el sector esté semioscuro y sea aprovechado por los delincuentes que pululan por la zona.

Gabriela Martínez, habitante de la ciudadela Albatros
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Además de esto, dejar la casa sola es motivo de preocupación, ya que no saben en qué momento podría ingresar un delincuente. “Estamos buscando soluciones a la inseguridad. Muchos residentes han colocado cámaras de videovigilancia, cercas eléctricas y han contratado guardianes para prevenir los robos”, indica Franklin León, quien reside en la calle Flamingo.

Afirma que los robos se dan, sobre todo, en las horas pico. “Acá ya sabemos cómo vienen los ladrones. A unos se los ve bien vestidos, a otros se los ve que andan chateando, pero en realidad van viendo los carros que están estacionados para robar sus accesorios”.

Albatros
Algunos vecinos sacan la basura a las veredas luego de que el carro recolector ha pasado por la zona.Christian Vinueza / EXPRESO

Los habitantes reconocen que la policía realiza patrullajes, pero recomiendan que estos deben ser permanentes, tomando en cuenta que en la zona hay muchos locales comerciales y oficinas, que se han convertido en blancos del hampa.

AlarmaLos residentes de la ciudadela aseguran que ni la pandemia frenó los robos. Hasta los zapatos eran sustraídos desde los cerramientos de las casas.

A los problemas de inseguridad se suman el mal manejo de los desechos y los daños en algunas calles. “Muchos vecinos sacan la basura luego de que el carro recolector ha recorrido la zona”, se queja Amelia Constante; mientras que Carlos Vinueza dice que transitar por el sector es complicado no solo para los peatones, sino también para los automotores, por las grietas que hay en el pavimento.