Un barrio de Guayaquil rinde homenaje a las víctimas por COVID-19

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Un barrio de Guayaquil rinde homenaje a las víctimas por COVID-19

Los vecinos rezan alrededor de dos cruces pintadas en la calle con los nombres de seis fallecidos

Cruces en las calles
Los vecinos del suburbio rezan alrededor de las cruces, por los fallecidos por COVID-19Miguel Canales / EXPRESO

El barrio de las calles la F entre la 25 y la 26, en el suroeste de Guayaquil, sigue de luto. Los vecinos de esa cuadra, aún recuerdan a quienes murieron cuando la pandemia mundial causada por la COVID-19 llegó a los picos más letales.

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En memoria de sus amigos, familiares y seres queridos, ellos pintaron en el asfalto dos cruces blancas, de cinco metros de largo cada una, con los nombres de Filomena Baque, Ángela Analuisa, Juanita Zambrano, Julián Anchaluisa, Rosa Flores y Eduardo Guillén, víctimas de esta enfermedad que en marzo y abril pasado cobró miles de vidas en la ciudad.

Todos los domingos se reúnen alrededor de las cruces y con velas en sus manos elevan oraciones por los fallecidos. El padre Kléber Barzallo, oficia misas por esas almas, en la que se incluye la de su madre Juanita Zambrano, de 82 años quien el 4 de abril falleció por esta enfermedad.

“En la última semana de marzo, ella presentó fiebre alta y luego tuvo dificultades para respirar. Recorrimos muchos hospitales, pero nadie la quería recibir, ya que en ese momento estaba todo colapsado. Una doctora la tendió en casa, pero no resistió. Suponemos que fue por COVID-19 porque una radiografía que le hicimos mostraba afectaciones en uno de sus pulmones”, dijo Walter Barzallo, hermano del cura e hijo de la fallecida.

Por esos días Guayaquil vivía una de sus peores pesadillas: hospitales abarrotados de pacientes y cadáveres tirados en las calles o embalados en fundas plásticas dentro de las casas, esperando que la Policía los retire.

A Yolanda Paredes, de 70 años, el COVID-19 le arrebató al amor de su vida. Su esposo Luis Eduardo Guillén, de 72 años, murió cuando toda la familia tenía síntomas de la peligrosa enfermedad.

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Las lágrimas resbalan por sus mejillas cuando recuerda que en la última semana de marzo a ella le diagnosticaron dengue y que era su esposo quien la cuidaba. “La noche del 30 de marzo él fue a la farmacia en busca de un medicamento y al día siguiente presentó fiebre alta, dolores de hueso y le empezó a faltar el aire. El 1 de abril murió”, cuenta la mujer, al recordar que tres días después de su muerte pudieron enterrarlo.

A pocos metros de la vivienda de Paredes habita Reina Rodríguez, quien en la misma semana de abril también perdió a su madre María Ángela Analuisa, de 92 años, dentro de su vivienda, en medio de la desesperación y el confinamiento impuesto por el estado de emergencia y el toque de queda que en esos días empezaba a las 14:00 y culminaba a las 05:00 del día siguiente.

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“Mi mami tuvo cinco días de fiebre y dolor de cuerpo, la llevamos al hospital pero no quisieron recibirla. Nos dijeron que no había camas y que mejor la regresáramos a la casa para que no se contagie de coronavirus. Ella murió el 7 de abril y después de cuatro días la pudimos enterrar, ya que se nos hizo difícil encontrar cofre mortuorio en las funerarias”, narra con dolor Rodríguez.

Al ver que sus familiares fallecían, los vecinos pintaron las dos cruces con los nombres de sus deudos. Y todos los domingos se reúnen alrededor de estas para rezar por sus almas.

Según el último reporte del Ministerio de Salud Pública (MSP), Ecuador suma 69.570 casos confirmados de COVID-19 y 5.130 fallecidos.