Coronavirus: Entrenadores de tenis en terapia intensiva

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Coronavirus: Entrenadores de tenis en terapia intensiva

La paralización general de actividades tiene a la Asociación de profesionales del Guayas preocupados y pidiendo ayuda humanitaria para subsistir

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Parte de la Asociación de Entrenadores de Tenis del Guayas durante una capacitación en los tiempos cuando sí había actividad.Cortesía

Angustiados y de brazos cruzados, mirando las raquetas colgadas en las paredes de sus casas. Así están alrededor de 150 entrenadores de tenis que se quedaron sin trabajo y que esperan con ansias que termine la emergencia sanitaria por el coronavirus para volver a las canchas del país. Ya no tienen ni dinero, peor alimentos.

“Se me acabaron unos ahorros y me estoy gastando la plata que tenía para pagar los servicios básicos. Dios quiera que esto termine pronto, porque estamos desesperados, no tenemos ni para parar la olla”, sentenció Carlos Guaranda, profesional que se ha dedicado 15 años a enseñar a jugar tenis en Guayaquil.

Guaranda es parte de una organización de adiestradores que instruye en el manejo de la raqueta a personas que viven en urbanizaciones privadas, escuelas o niños de barrios marginales donde masifican el tenis.

“Somos personas que vivimos de esta actividad y no tenemos un sueldo fijo. Cobramos por las clases que damos, de ahí que por esta pandemia nos quedamos sin trabajo, sin comida y sin dinero. Hicimos un pedido de ayuda humanitaria y la Arquidiócesis de Guayaquil nos dio unas raciones de víveres que nos aliviaron el estómago por algunos días, pero falta más. Tenemos más de un mes sin ganar un centavo. Esto desespera, estamos al borde de la locura por todo lo que nos está ocurriendo, a veces hasta me deprimo”, relató.

El grupo de entrenadores cobra aproximadamente entre 10 y 20 dólares por cada clase a personas que viven en sectores residenciales. “Al mes nos hacemos unos 500 a 700 dólares por enseñar y con eso sobrevivimos”, añadió Guaranda, quien es padre de una niña.

“Las urbanizaciones donde damos clases están cerradas. Íbamos a iniciar unas escuelas de masificación de tenis en el parque Samanes y en el Complejo de Miraflores, pero la COVID-19 nos derrumbó el proyecto. Ojalá no se alargue tanto la emergencia sanitaria, porque necesitamos volver a laborar para sobrevivir”, manifestó Abdón Alcívar, presidente de la Asociación de Entrenadores de Tenis del Guayas, cuyos miembros no solo enseñan a jugar tenis a personas de urbanizaciones privadas, sino que también contribuyen a masificarlo en sitios marginales de la ciudad donde no cobran ni un centavo.

“Queremos impulsar este deporte, por eso enseñamos gratis a niños de los barrios donde vivimos”, dijo el entrenador, quien pide ayuda para poder aguantar la emergencia sanitaria, porque las neveras están vacías. “Si no trabajamos, no comemos”.

  • Abdón Alcívar Asociación Entrenadores Tenis
    Carlos Ramírez lleva 12 años ganándose la vida como entrenador de tenis en la provincia del Guayas. Hoy padece sin hacer nada en casa, con sus hijos.Cortesía
  • Abdón Alcívar Asociación Entrenadores Tenis
    Los profesionales no van a las urbanizaciones, clubes, ni barrios porque todas frenaron sus actividades.Cortesía
  • Abdón Alcívar Asociación Entrenadores Tenis
    Abdón Alcívar, presidente de la Asociación, tiene las raquetas de tenis colgadas en la pared a la espera de volver.Cortesía

Hasta que todo vuelva a la normalidad, los masificadores del tenis en la provincia del Guayas piden una mano solidaria para poder aguantar el ‘bache’. La pandemia los cogió de sorpresa y se quedaron de brazos cruzados, porque no pensaron que serían tantos días sin poder salir de casa a laborar.

“Ojalá se sumen más personas y nos extiendan la mano, vivimos de lo que ganamos a diario. El día que se declaró la paralización de actividades recién había cobrado por unas clases que estaba dando y con eso tuve para una semana. Además, mis hijos enfermaron y tocó gastar en medicinas y consultas médicas. Esto es desesperante, Dios quiera que pase pronto todo para retomar nuestro trabajo”, contó Carlos Ramírez, quien ejerce esta actividad desde hace 12 años y cuyo ingreso mensual por este rubro oscila entre 500 y 700 dólares cada mes, dinero con el que pagaba luz, agua, teléfono y la comida.

“Nuestros ingresos económicos dependen de los alumnos que tengamos cada semana. Somos pocos los entrenadores que tenemos alumnos fijos durante un mes”, explicó Ramírez a EXPRESO. Sin embargo, para él lo duro será cuando toda esta emergencia se acabe y le toque pagar los servicios básicos. “No sabemos qué irá a pasar cuando nos lleguen las cuentas”, dijo preocupado el adiestrador, que reiteró su pedido a las personas de corazón noble para que los apoyen con víveres.