Buenavida

El mundo verde de Camila y Paulina Arnés


Estas hermanas guayaquileñas enfocan sus conocimientos en la difusión del cuidado ambiental y la utilidad de los huertos en casa.

Camila y Paulina Arnés, ambientalistas
Camila y Paulina anhelan que Guayaquil vuelva a ser una ciudad verde.Foto Álex Lima

Llegar al hogar de las hermanas Arnés Urgellés (Camila, de 28 años, y Paulina, de 24) es como estar inmerso en un minibosque en plena urbe de la ciudad. Cada rincón del patio está ambientado con una planta distinta que da vida al lugar y transmite paz a sus visitantes. Hace más de un año, cuentan con un huerto en el que crecen alimentos como tomate, berenjena, lechuga, albahaca, perejil, tomillo y más.

Ahora, con su nuevo proyecto Aratinga Garden, estas amantes de la naturaleza se han planteado una misión: crear mayor conciencia ambiental en niños, jóvenes y adultos y difundir los beneficios de tener plantas o huertos en casa. Anhelan que Guayaquil vuelva a ser una ciudad verde y en cada casa haya una frondosa planta.

Pequeñas aventureras

Desde la niñez, ambas han expresado su eminente interés por un estilo de vida sostenible y amigable con el ambiente. “Nuestras dos abuelas tenían toda la casa llena de plantas, de chiquitas las ayudábamos a cuidarlas y nosotras también plantábamos las propias”, dice Camila. Las hermanas Arnés eran niñas superactivas que dejaban a un lado los juguetes tradicionales para ir a jugar al lodo, la tierra o si estaban en la playa, pasaban horas atrapando cangrejos o alimentando a las palomas.

En la adolescencia, comenzaron a practicar nuevas actividades como hacer caminatas largas e ir al manglar. También disfrutan de hacer turismo ecológico. Sus lugares favoritos en Ecuador son Pallatanga, Galápagos y Cerro Blanco.

Huerto urbano

Aunque cada una comenzó a forjar su propio camino estudiantil, ahora durante la pandemia decidieron unir su amor por lo natural y crear Aratinga Garden. “No se trata solo de vender una planta que se vea linda. Con los minihuertos queremos que las personas regresen a una vida más sencilla y tomen control de su salud con lo que consumen y así tengan un mejor estilo de vida”, comenta Paulina.

Ambas constantemente investigan sobre el cuidado de la flora, pero cada una tiene un papel específico en este proyecto. Mientras que Camila se encarga del sembrado y cultivo, Paulina muestra su talento en la carpintería y fabrica las macetas. A sus vecinos, amigos cercanos y seguidores en redes sociales constantemente les comparten detalles de las ventajas de estar en un ambiente ecoamigable como: incentivar el equilibrio emocional, despertar a una vida más consciente con la naturaleza, tener mayor conciencia de los productos que se consumen e incentivar la responsabilidad de cuidar a otro ser vivo.

Animan a las personas a visitar su espacio y como tienen claro que no pretenden vivir económicamente de esto, impulsan a los demás (sin límite de edad), a también crear estos espacios para que se masifique el interés por la vida vegetal.

Camila Arnés, ambientalista
Camila Arnés enseña a los residentes de  la Isla Trinitaria a cultivar sus propios alimentos.Foto Álex Lima

Camila, el mar es su hogar

Todo su mundo gira en torno a la ciencia y la investigación. Por su alto desempeño académico, ganó una beca en Australia y estudió Ecología y Biología Marina en la Universidad Monash. Luego, regresó a Ecuador y vivió por tres años en las islas Galápagos para ser voluntaria del proyecto Montañas Submarinas de la Fundación Charles Darwin.

Allá, formó parte de varios proyectos con la creación de una guía de especies de profundidad del archipiélago y el estudio de la dieta de los tiburones. “Me apasionan los animales del mar y su interacción. Pude cumplir uno de mis mayores sueños, ver un tiburón ballena y buceé en el norte en las islas Darwin y Wolf para sacar muestras de tejidos de los tiburones martillos”, recuerda Camila.

Actualmente, da clases de Ciencias y Sociales en un colegio; y es parte de un instituto educativo que ofrece cursos de permacultura, sembríos, agricultura orgánica y construcción de bambú a estudiantes estadounidenses. Cada semana enseñan a los residentes de la isla Trinitaria a cultivar sus propios alimentos de forma gratuita.

  • Tiene 28 años.

  • Estudió Ecología y Biología Marina en Australia. Se ha capacitado en biodiversidad y taxonomía en ecosistemas marinos costeros y de profundidad.

  • Fue bombero voluntario por cuatro años.

Paulina Arnés realiza estudios en carpintería
Paulina tiene estudios en carpintería.Foto cortesía

Paulina es todo terreno

Sus estudios académicos están enfocados en la ingeniería mecánica, y en pocos meses los culminará. En diciembre del año pasado viajó a China a sustentar un trabajo que elaboró junto a un equipo de su universidad, y el próximo año vivirá en Australia porque desarrollará un proyecto investigativo como miembro del laboratorio de investigación de la facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Queensland.

Es fanática de las artes manuales. Teje, hace artesanías, diseños con cerámica y actualmente se capacita para ser carpintera. Al igual que el personaje infantil ‘Bob el constructor’, tiene su propia caja de herramientas y con sus colaboradores, manifiesta su talento en la carpintería elaborando los cajones para las plantas. “Mi familia dice que soy ‘la maestra de la casa porque me encargo de arreglar todo.

  • Tiene 24 años.
  • Egresada en ingeniería mecánica de la Espol.

  • Ha publicado investigaciones académicas a nivel internacional.

Dato

Les apasiona el reciclaje. Para reducir la huella de carbono, apoyan el consumo de alimentos locales y reutilizan ropa de sus seres queridos. “Un zapato o un bolso se puede convertir en un florero. Además, si puede consumir frutas o vegetales locales, ¿por qué no hacerlo? Opte por lo que implique menor consumo de transporte u otros materiales (como el plástico para la envoltura)”, dice Paulina.

Paulina Arnés
Paulina es una apasionada de la naturaleza.Foto Álex Lima