
Guía completa para cuidar el rostro antes de las vacaciones en la playa
Anticiparse a la radiación solar reduce manchas, resequedad y deterioro celular durante los días intensos de descanso
El cuidado facial no empieza cuando extendemos la toalla sobre la arena. Comienza semanas antes, con una estrategia enfocada en fortalecer y equilibrar la superficie cutánea. La cosmetóloga Ana María Suárez recomienda iniciar esta preparación entre dos y tres semanas antes del viaje. “La idea es reforzar la barrera cutánea y mantener niveles óptimos de hidratación para que la exposición no la deteriore”, explica. Cuando el tejido está equilibrado, tolera mejor la radiación prolongada y disminuye el riesgo de irritaciones, descamación y manchas.
Durante esas semanas previas conviene mantener una higiene delicada, incorporar un sérum con ácido hialurónico, sumar un antioxidante suave -como vitamina C en baja concentración o niacinamida- y utilizar una emulsión ligera seguida de fotoprotección FPS 50+. En la noche, la limpieza debe complementarse con una crema reparadora. Si la piel lo permite, puede añadirse una exfoliación suave una vez por semana, siempre con anticipación suficiente y sin provocar irritación.
La especialista también advierte que no todos los procedimientos estéticos son buena idea antes de viajar. Una limpieza profunda o tratamientos de hidratación intensiva pueden ayudar si se realizan con tiempo. En cambio, peelings químicos agresivos, dermaplaning o láser incrementan la sensibilidad y elevan el riesgo de hiperpigmentación al exponerse al sol.
Ingredientes que conviene pausar antes del viaje
En días de alta exposición, ciertos activos pueden generar reacciones indeseadas o aumentar la fotosensibilidad. Por ello, es recomendable suspender temporalmente:
- Retinoides
- Ácido glicólico
- Ácido salicílico
- Tretinoína
- Peróxido de benzoilo
Pueden mantenerse con precaución ingredientes más suaves como vitamina C en baja concentración, niacinamida, ácido hialurónico o cerámidas. “No es el momento de usar fórmulas muy potentes; la prioridad es proteger y mantener la función barrera”, subraya Suárez.
Cómo elegir y aplicar correctamente el protector solar
Seleccionar el fotoprotector adecuado depende del tipo de cutis y de la actividad que se realizará:
- Graso o acneico: texturas en gel, oil-free y no comedogénicas.
- Seco: cremas nutritivas con lípidos restauradores.
- Sensible o con manchas: filtros minerales (óxido de zinc o dióxido de titanio) o con color.
- Actividad intensa al aire libre: fórmulas resistentes al agua y al sudor.
La reaplicación es tan importante como la elección. Debe realizarse cada dos horas y siempre después de nadar o sudar. Para el rostro y el cuello, la medida recomendada equivale a dos líneas de producto sobre los dedos índice y medio.
Al finalizar la jornada, la recuperación es clave. Suárez aconseja una limpieza suave para retirar sal, arena y restos de filtro solar; luego aplicar un tónico calmante -como agua termal, aloe o manzanilla- seguido de un sérum humectante y una crema reparadora con cerámidas o centella asiática. Dos o tres veces por semana puede añadirse una mascarilla nutritiva nocturna.
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