Ecuador cautiva con sus exóticos sabores en Hungría
Los productos premium ecuatorianos se convirtieron en los protagonistas de la velada

Algunos platos que fueron parte del menú que ofreció la Embajada de Ecuador a empresarios y personalidades de Hungría
El camarón, el atún, el banano, el cacao y el café fueron algunos de los productos estrellas que deleitaron los paladares de un exclusivo grupo de empresarios y personalidades de Hungría, que asistieron a la cena Exotic Sabores de la Mitad del Mundo, en el Sissy Room del Hotel Aurea Ana Palace, en Budapest, el 14 de julio.
El embajador ecuatoriano en Hungría, José Luis Salazar Arrarte, se lució como anfitrión de la velada, mientras que el chef quiteño Miguel Xavier Monar, y sus socios Luis Uyama y Jairo Sanguña, que dominan las artes del buen servicio y el barismo, tuvieron la responsabilidad de elaborar el exquisito y variado menú degustación de 8 pasos.

El embajador José Luis Salazar acompañado de los chefs Miguel Monar, Luis Uyama y Jairo Sanguña.
Ceviches, plátanos y más
El mejor camarón blanco del mundo es ecuatoriano y brilló en platos estrella, como el ceviche a base de cocteles de jugos de frutas tropicales; el plátano, otro de nuestros potenciales recursos, se sirvió en forma de patacones acompañado de ceviche de atún, especie marina de la cual Ecuador es el segundo productor en el mundo (después de Tailandia), y cuenta con la flota atunera más potente del Pacífico Oriental.
El aroma a café se percibió en el lugar. Los cafés Arábica y Robusta Amazónico fueron parte de una degustación en la que se utilizaron técnicas de extracción como V60 y Aeropress para explotar al máximo el sabor de los granos ecuatorianos, que poco a poco han ido ganando terreno en el mercado internacional.
¿Y el maridaje perfecto? Con vinos de alta calidad de la famosa bodega ecuatoriana Dos Hemisferios.
Una velada inolvidable donde todos los sentidos se regocijaron con una cocina que utilizó ingredientes clase A, en un ambiente con música, decorado con rosas ecuatorianas que se distinguen por sus aromas, durabilidad y vívidos colores.

Los invitados durante la cena realizada en los elegantes salones del Hotel Aurea Ana Palace, en Budapest.