Danza Down, sentimientos a flor de piel

  Buenavida

Danza Down, sentimientos a flor de piel

La compañía Elías Lafuente, integrada por bailarines con discapacidad intelectual, es la primera de este tipo en ser reconocida por la Unesco

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Miembros de la compañía Danza Down Elías Lafuente, en una actuación.EFE

Elías Lafuente es director desde hace más de 20 años de la compañía de danza que lleva su nombre y está integrada por bailarines con síndrome de Down, quienes realizan desde danza académica y danza española hasta musicales. Cuenta sobre su experiencia.

- ¿Qué le motivó a iniciarse en la dirección de una compañía con personas tan especiales?

- Hace 20 años llegó una madre con una niña con síndrome de Down y, en aquel momento, en España y en el mundo no había tantos organismos y entidades que se preocuparan por este colectivo, así es que me solicitó apuntarla en mi escuela. Así lo hice y, desde entonces, he continuado enseñando y formando en la danza a cuantas personas de este colectivo se han apuntado.

- ¿Es difícil hacer enseñar a los chicos danza en todas sus variantes?

- No, para nada, pero lógicamente hay que respetar individualmente su personalidad y su biomecánica corporal, pero difícil no es.

- ¿Cuál es la edad ideal para que ustedes les enseñen y ellos empiecen a aprender con ciertas garantías de éxito?

- Los niños suelen entrar a la escuela con unos seis años, y permanecen mucho tiempo, algunos tienen ya veintitantos años. De hecho, tengo en este último espectáculo que acabamos de presentar unos alumnos que comenzaron conmigo a los 9 años y tienen casi 40.

- Una de las facultades que debe tener como director, será la paciencia… 

- Sí, claro, pero creo que es bueno, que es importante tenerla en todos los órdenes de la vida, vivimos muy deprisa y debemos hacerlo más lentamente.

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- ¿Alguno de ellos ha trabajado después en alguna compañía convencional?

- Sí, tenemos varios casos. Todo ya es individual y depende de las compañías concretas y, precisamente, esa es una de nuestras pretensiones, que este colectivo se normalice en la sociedad y participen en todas las actividades.

- ¿Qué supone para la compañía que dirige que la Unesco les haya certificado sus estudios?

- Es uno de nuestros sueños cumplido. Desde hace mucho empezamos a trabajar con ellos en lo que es el ballet clásico y, ahora, la Unesco tiene un departamento que se denomina Consejo Internacional de la Danza, donde emiten unos certificados de estudios y ha valorado nuestro proyecto y los estudios de los chicos concediéndonos el nivel 1 de ballet clásico. Es la primera vez que se entrega este reconocimiento en el mundo de la discapacidad.

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Elías Lafuente, director desde hace más de 20 años de la compañía de danza integrada por bailarines con síndrome de Down.EFE

- ¿Qué supone para los chicos este reconocimiento?

- Ante todo una gran ilusión y una gran inyección de autoestima, pues se les reconoce que sus sueños se han cumplido.

- ¿Y ahora, ¿qué viene?

- Por supuesto sería maravilloso que pudiéramos vivir de la danza y que nos fueran contratando. Eso nos incentivaría y nos permitiría tener un lugar en el mundo del arte.

- ¿Es difícil trabajar con estos niños y jóvenes?

- No, es muy bueno, porque todos los días aprendes de ellos. Son unas personas con una generosidad, una empatía y una solidaridad impresionante. A nivel artístico te dan muchísimas sorpresas, cuando, por ejemplo, de pronto ves que se ponen en puntas como los bailarines del Bolshoi. El arte no es como el deporte, en el que se compite por estar el primero siempre, aquí de lo que se trata es de transmitir algo y de ejecutarlo con excelencia.

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- ¿Cómo reciben las clases los chicos?

- Para ellos es una fiesta venir a clase y ensayar, se lo pasan fenomenal, lo disfrutan mucho. Estar con otros compañeros en un teatro les produce muchísima emoción y lo hacen muy bien. Son muy profesionales, y no lo digo por pasión de profesor, son grandes profesionales de la danza que muestran siempre la alegría de bailar por bailar, sin preocuparse, solo disfrutando.

- ¿Cómo eligen la obra que van a representar?

- A veces es el equipo técnico y en otras ocasiones son ellos. Tratamos de elegir entre todos. Por ejemplo, ahora estamos girando con “El lago de los cisnes”. Buscamos obras que transmitan algo, como es la historia de este clásico y su ejemplo de dualidad, de los cisnes blanco y negro. En “La bella y la bestia”, otra obra que hemos representando, se trataba de mostrar la belleza frente a la fealdad de la bestia, pero con un mensaje positivo de que la belleza está en el interior.

- ¿Solo realizan funciones de danza clásica?

- No, también hacemos danza española, que gusta muchísimo, y hemos preparado muchas obras. También hacemos zarzuelas clásicas y musicales.

- ¿Por dónde han pasado sus espectáculos?

- Hemos actuado por diversos países de Europa y este año iremos también a París. Pero una de las ilusiones más grandes, mía y de los chicos, es poder actuar en América, nos apetece muchísimo hacer una gira por allí.