Buenavida

Diario de una madre en cuarentena: Día 12: Corona-caos

¿Cómo hace una madre con dos hijos para (tratar de) mantener la armonía en esta cuarentena por coronavirus, en una ciudad que no es la suya? Entérate.

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Diario de una madre en cuarentena, día 12.Pixabay/Thanasis Papazacharias

Anoche me acosté con ese mensaje tan temido en estos días, el que anuncia que alguien que conoces tiene coronavirus.

Una amiga nos contó que su papá estaba con síntomas agudos y no conseguía ningún hospital ni clínica que lo recibiera. Para que ello suceda, debía liberarse una cama.

Entonces, una no sabe si prefiere que alguien se muera para que el ser querido pueda ser atendido o si, aun con el riesgo de perder a tu papá, seguimos deseando que todos los enfermos se recuperen. Los dilemas morales a los que nos enfrenta el COVID-19 no son menores, hablamos de la vida o la muerte, de si una vida vale más que otra...

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Hace unos días escribí sobre mis amigas embarazadas y sus posibles angustias. Hoy un amigo de mi esposo, cuya esposa está embarazada, le contó que está infectado (y en cuarentena porque llegó hace poco de Estados Unidos, así que no tuvo contacto con nadie). Entonces empezamos a sentir al coronavirus cada vez más cerca y eso asusta.

Esta mañana pasé una hora lavando pimientos, tomates, limones, cebollas, verdes y el medio kilo de ajos que compré. Si hay algo bueno que nos está dejando esta cuarentena son los contactos de productores que te llevan a domicilio pollo, huevos, carne, frutas, verduras, lácteos. Y ayuda mucho encontrar que no todos pretenden cobrar cuatro dólares por un cartón de huevos que regularmente venden a dos o menos, o que hay quienes te regalan un par de mascarillas frente a los que quieren cobrar 200 dólares por una caja que regularmente cuesta 15.

Hoy es el primer día en el que no tengo ganas de escribir, lo confieso. Siempre he sido sincera en esta columna, ¿por qué no serlo ahora?

No podemos garantizar un mundo seguro para nuestros hijos y eso no ayuda a que esta cuarentena sea más llevadera.

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El almuerzo estuvo bien: pollo a la plancha con arroz y choclo. Pilar, mi vecina, me prestó una batidora para poder hacer una torta, la dejó en la puerta y se fue. El domingo es el cumpleaños de mi marido y quiero que tenga su torta.

Mi hija ha comenzado a desplazarse por toda la casa sentada. No gatea en cuatro patas, sino sentada. Mueve las piernas a una velocidad asombrosa y acabamos de ingresar en la etapa de agarrar todo lo que está a su nivel. Pronto comenzará a pararse y, tal vez, esta cuarentena nos ponga un poco más nerviosos.

Mi hijo nos reclama todo el tiempo. Quiere jugar con la pelota, luego bañarse, quiere mirar televisión y que le demos el celular. Ya no quiere pintar ni dibujar, no le interesa ayudarme a amasar el pan ni ponerle los chips de chocolate a las galletas.

El cansancio le está llegando y los psicólogos no han hablado del tema, todavía.

¿Cómo vive la cuarentena por el coronavirus una madre de dos niños pequeños? Conócelo en Diario de una madre en cuarentena. Esta es la entrega de ayer. Lee aquí todas las entregas.