Buenavida

Armonía en medio del agobio

El estrés  mal manejado puede degenerar en ansiedad e, incluso, ataques de pánico. Aprender a controlarlo es responsabilidad de cada quien.

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Respirar adecuadamente es esencial para encontrar la relación, equilibrio y claridad. Shutterstock

El exceso de responsabilidades, el ajetreo y la rutina terminan abrumando nuestros días, con las consecuencias que todos conocemos. El estrés es causado por la pérdida del equilibrio y la armonía. El ser humano tiende a focalizar su tiempo y sus energías en áreas demasiado específicas, como el trabajo, la familia o los estudios. Se vive muy ‘hacia afuera’, preocupados en exceso por lo externo. De allí la necesidad de buscar armonía y equilibrio entre lo que se siente, se quiere y se necesita. Y en ese proceso, dedicar un tiempo para hacer lo que se disfruta y hace feliz, como caminar, leer, escuchar música y cantar, constituye el primer paso hacia la sanación.

Consejos

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  • Respirar como se debe. Mediante una correcta respiración, es posible recuperar el control de la propia vida, equilibrar el estado de ánimo y el bienestar físico. El problema es que la mayoría de seres humanos respira por el pecho, cuando la forma adecuada de hacerlo es la abdominal. ¿Cómo se consigue? Debe prestar atención al aire que entra por las fosas nasales y su recorrido hacia el estómago. Adquirir conciencia de la respiración es esencial para encontrar la relación, equilibrio y claridad. Una vez que se entiende dónde empieza la respiración y en tanto se dirige al estómago, imagine que tiene un globo ahí. Siga el flujo del aire. Infle despacio, suave y exhale lento. Al principio, practique durante cinco o diez minutos al día. Después aumente el tiempo y la frecuencia. Empiece acostado, boca arriba, luego sentado, de pie, y mientras hace alguna actividad.  
  • Hable de lo que siente. Emociones y sentimientos reprimidos inducen a todo tipo de enfermedades, como gastritis, úlcera, dolores en la columna. Hablar, por el contrario, se convierte en una poderosa herramienta, más aún si se logra con un terapeuta. 
  • Aceptarse y amarse a sí mismo. Amor propio y autoestima son el núcleo de una vida mental, emocional y física saludable. Quien no se acepta, difícilmente podrá aceptar al otro y estar bien consigo mismo.
  • Llorar con libertad. No importa si ha ocurrido algo concreto o, simplemente, quiere desahogarse, llorar siempre hace bien. Cuando se sienta abrumado por el estrés, liberarse a través del llanto sirve para vaciar las frustraciones y deshacerse de la carga emocional que lo perturba.
  • Perdonar para encontrar la paz. Conflictos, peleas y enojos son, para muchos, el pan de cada día. En algunos casos, los resentimientos duran mucho, incluso toda la vida. Es posible que por esta razón el corazón y el alma nunca encuentren paz. Aprender a soltar, a liberar y, finalmente, a perdonar y a aceptar el perdón que viene de alguien es imperativo. Así se está preparado para recibir nuevas cosas. Cuando la persona no perdona, en el corazón se va guardando dolor, rencor, estrés y sentimientos de venganza y eso perjudica el bienestar integral. El acto de perdonar brinda tranquilidad y mejora la salud. Pero, atención: no se trata de olvidar algo doloroso que sucedió. Perdonar es liberarse de los sentimientos negativos de la furia y el dolor que tanto daño han causado, reconocer que el pasado quedó atrás y que es posible cambiar el presente para mejorar y sanar.

* Terapeuta y Reiki master. Instagram: @alejandragomezmayol