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Washington Pesantez: “Soy la opcion del 52 % que rechaza a los de siempre”

Hasta ayer, el nombre del binomio de Washington Pesántez era un misterio. Según él, será un hombre de Guayaquil o Manabí que represente al agro. Las negociaciones estarían, prácticamente, cerradas.

Nació en Alausí hace 60 años. Fue profesor de una escuela unidocente en la comunidad indígena de San Francisco, en Guamote. Tras concluir la carrera de derecho, se trasladó, en 1989, a Bélgica para estudiar en Lovaina. Fue Fiscal General entre 2007 y 2011

El contexto

Hasta ayer, el nombre del binomio de Washington Pesántez era un misterio. Según él, será un hombre de Guayaquil o Manabí que represente al agro. Las negociaciones estarían, prácticamente, cerradas.

Aunque aparece muy poco, en la sede de Unión Ecuatoriana, en el norte de Quito, todo está listo para el arranque de la campaña electoral. Hay afiches, banderas y adhesivos que serán distribuidos, dicen, cuando empiece la lid, en enero.

- Las encuestas no le favorecen, pese a eso sigue siendo el aspirante más silencioso.

- Nuestro trabajo es en territorio. He visitado a los migrantes y di la vuelta por el país dos veces. Mire cómo fallan las encuestas en Perú, en Colombia, incluso empresas serias se equivocan, no se diga esas a las que hay que pagar para aparecer. Lo que no dicen es que hay un 52 % de ecuatorianos que rechaza las candidaturas de siempre y nosotros somos una opción diferente.

- ¿Usó su paso por la Fiscalía General para hacer un capital político?

- Al revés. Soy el candidato que más tiempo ha servido al país. Hace 38 años empecé como profesor en el campo, pasando por ser juez, fiscal provincial y luego Fiscal General del Estado, por concurso. Todo lo que sembré en la Fiscalía no ha sido para cosechar capital político, pero la gente reconoce que no fui fiscal del Gobierno y en 2012 me propusieron crear un nuevo movimiento.

- ¿Los electores recordarán esa trayectoria de la que habla?

- Cuando salí de la Fiscalía, hace cinco años, el 85 % de personas me conocían. Mediciones de 2015 arrojaron que el 50 % me recordaba. De tal manera que no soy un desconocido. Evidentemente tendré que refrescar la memoria de las personas, subiré a las tarimas y, sin problema, hablaré con un lenguaje coloquial.

- Pero su imagen es, más bien, de una persona muy formal.

- Lo dicen quienes no me conocen. Nací en un pueblo de Chimborazo, por lo que no necesito disfrazarme de campesino. No he sido el gerente que trata con los ejecutivos del banco, ni general ordenando coroneles. Fui fiscal y siempre traté con la gente y cuando dicté clases mi relación fue con padres de familia y alumnos.

- ¿Ratifica que no pondría a una mujer a cargo del Ministerio de Defensa?

- (Sonríe) Lo que dije, y me ratifico, es que hay que poner especialistas en cada área y no como pasa ahora, que no hay un solo diplomático de carrera en Cancillería o un educador en el Ministerio de Educación. Eso es una falta de respeto para los profesionales. Creo que en Defensa debe estar un exmilitar que conozca la problemática, un ministro que deje el escritorio y vaya a los cuarteles que no, precisamente, están a las afueras de Quito. Machista no soy, defiendo los derechos de la mujer; tengo dos hijas, madre y una esposa.

- Como exfiscal, ¿cree que dejaron escapar a los investigados por la corrupción en Petroecuador?

- El fiscal está completando su tránsito nefasto por la Fiscalía. Pese a que hay una denuncia hace más de seis meses por delitos como cohecho, peculado, lavado de activos, enriquecimiento ilícito, espero que los sospechosos estén en su destino para hacer la pantomima de iniciar una acción judicial. No me extraña nada de lo que está pasando, conociendo los antecedentes del fiscal y su limitada formación académica.