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Diario Expreso Ecuador

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Volviendo a la Casona

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no hay duda que toda universidad, hablando a nivel mundial por supuesto, llega a ser casi siempre un centro de efervescencia política. Y ello porque ha sido creada para formar profesionalmente a la juventud. Esa juventud, por su propia naturaleza, se suma siempre a las emociones del cambio social, al punto que Juan Montalvo decía: “Desgraciado el pueblo donde la juventud no haga temblar al mundo”. No olvidemos al respecto que en los años sesenta del siglo pasado, en los claustros de educación superior francesa se dio la llamada “Primavera de París en mayo”, que hizo temblar al mundo y hasta tuvo como corolario fatal la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, ordenada por el presidente Díaz Ordaz, en que cayeron asesinados miles de jóvenes idealistas mexicanos.

Hacemos esta evocación o reflexión por el tan bajo nivel en que ha caído la Universidad de Guayaquil -la cual los porteños sienten tan suya que la reconocen como la “alma mater”-, hasta el punto de haber merecido, por parte del Consejo Nacional de Educación Superior, la calificación “D”, la más baja dentro de la tabla con la que se establece la realidad académica de tales centros docentes (lo que obligó a una intervención que ya lleva dos años y a un cambio de rector interino por un escándalo). Que la universidad porteña sea la más grande en cuanto a población estudiantil en el país no es una suerte de atenuante para este hecho ya que, por el contrario, ello contradice la línea histórica de desarrollo y progreso que esta institución había tenido a través de los tiempos, desde su fundación en 1883, hasta llegar en la actualidad, a su tan lamentable declive.

Posiblemente el punto de partida de esta grave crisis tenga como referente problemas que datan de 4 décadas atrás (con la salvedad del paréntesis del rectorado de León Roldós). Es decir, cuando aparecieron grupos como los “atalas” (provocadores de la derecha con falsas posturas izquierdistas) o los “chinos”, que se apoderaron de facultades enteras, como la de Medicina, en donde las posturas politiqueras tenían mucho más valor que las académicas. Eran tiempos donde ya existía la Ciudadela Universitaria, mientras poco a poco la Vieja Casona pasaba a convertirse solamente en un nostálgico museo.

cazonf@granasa.com.ec

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