Actualidad
Volver a ensenar etica y civica
En el sistema educativo nacional se han producido importantes cambios con el objeto de reformar, actualizar y modernizar los planes de estudio de escuelas y colegios. Algunos han sido positivos y aplaudidos por el conjunto de la sociedad: ciudadanía, maestros y padres de familia. El ciclo básico y obligatorio, y la diversificación del bachillerato, ambos impulsados por exministros de Educación, son ejemplos de ello. Sin embargo, también se dieron otras modificaciones que no mejoraron la calidad educativa. Es el caso de la supresión de asignaturas como Ética y Cívica.
El Ecuador en su conjunto y especialmente en el ámbito sociopolítico, enfrenta grandes y graves problemas que lo afectan y lo debilitan severamente, y que tienen que ver con el incremento de la corrupción en las diferentes instancias del Estado y de la sociedad en general. De ahí que resulte pertinente reflexionar sobre si fue o no positiva la eliminación del pénsum de estudio de las mencionadas materias. Una simple constatación en el sistema escolar revela que la decisión no fue adecuada. El haberlas suprimido de la enseñanza en escuelas y colegios (instrucción primaria y secundaria) dio lugar a que los alumnos fueran moldeados únicamente a través de la educación formal, descuidando el espíritu y la conciencia social de los estudiantes. Nunca se dio a conocer cuál fue el fundamento para justificar estos cambios, sino que más bien se argumentó que se los hacía para modernizar los programas de estudio. El creciente deterioro en materia de valores en nuestro país evidencia que la medida fue un desacierto.
Hoy se discute mucho sobre la importancia de la formación ciudadana, pero poco se recuerda que esta se relaciona estrechamente con el aprendizaje en el aula. Es producto de la “educación cívica”.
Por eso a estas alturas y luego de haber podido constatar los efectos negativos de tan noveleros cambios, cabe plantearse si ha llegado la hora de reintroducir en el currículum las asignaturas de Ética y Cívica. Algunas escuelas, maestros y padres de familia ya se han manifestado a favor del sí. Por lo tanto, sería oportuno que las autoridades educativas se pronuncien al respecto. El país está pendiente de lo que se decida desde el Ministerio de Educación, pues se aspira a que los programas de estudio den paso a la formación de mejores ciudadanos.