Vivir con su ex, comodidad o necesidad

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Vivir con su ex, comodidad o necesidad

Lo económico es la principal razón por la que los matrimonios separados continúan bajo el mismo techo. Los profesionales detallan a EXPRESO cuáles son las reglas del juego para llevar adelante este tipo de convivencia

Mientras los padres salvan apariencias y su bolsillo, los hijos son los más afectados al vivir en estas condiciones

Han pasado cinco años desde que se separaron. Sin embargo, hace dos meses Raúl, quien ha pedido ocultar su apellido, regresó a vivir bajo el mismo techo con su ex y sus dos hijos, de 17 y 18 años. A la vivienda ubicada en una ciudadela privada en vía a la costa, que adquirieron y compartieron como familia alguna vez.

A pesar de que la pareja que está en trámites de divorcio, no se quiere, no se entiende y solo se hablan para temas puntuales, permanecen en la misma casa y hasta comparten su auto. Pero con la diferencia de que ahora papá vive en el piso de abajo (antes, el cuarto de música) con una entrada independiente por el patio. ¿La razón? Estrictamente económica, comentó Raúl, de 48 años. “La situación estaba difícil, porque viviendo solo es como mantener dos casas. Ahora ahorro y destino todos mis recursos para cubrir los servicios básicos, alimentación y la educación de mis hijos”, confesó.

No obstante, vivir en estas circunstancias no es fácil. “Es muy incómodo vivir en una relación así con tu ex, tu vida privada se reduce a cero. Lo que antes yo tenía en mi departamento -de soltero- entraba, salía, estaba con quién sea y no había problema”, reveló Raúl, arquitecto e instructor de un reconocido gimnasio. Y pese que está más cerca de sus hijos, es imposible para él no sentirse como un extraño, un inquilino. Ahora espera quedarse ahí “un par de meses más”, hasta que la situación económica mejore.

Casos como el de Raúl y su familia, de vivir bajo el mismo techo sin que se mantenga un compromiso mutuo como pareja, han existido en todas las épocas, explica la psicóloga clínica Piedad Ortega de Spurrier, con el objetivo de mantener a la familia unida, porque era considerada como el pilar de la sociedad. Pero fue la liberación femenina la que cambió radicalmente las estructuras familiares, explicó la experta.

A pesar de ello, hoy este nuevo escenario es muy común en las relaciones, ya que “se unen y desunen con más facilidad y los vínculos actuales son mas “líquidos”, expresó la psicóloga. Eso exige que los individuos sean más “flexibles” en sus tácticas para vivir en un mundo cada vez más exento de compromisos, por motivos económicos y de comodidad, detalló la experta.

Sin embargo, para la orientadora familiar Mariana Farah de Orellana esta situación tiene una salida: la separación. Ella recuerda que las principales causas de divorcio son la infidelidad o alguna adicción, por lo que residir así es vivir en un “limbo emocional” porque si la “expareja” sigue viviendo junta, no disolverá jamás los vínculos afectivos por seguir teniendo contacto. Peor aún, explica, si uno de los dos ya tiene una relación aparte, la que no lo está debe tener mucho control emocional y paciencia para aceptarlo, o puede tener ilusiones de regresar, “porque aunque no duerma en la misma cama, siguen haciendo las mismas actividades que cuando estaban juntos, aparentando una situación que no existe. Y si tienen hijos, es más delicado”, argumentó, puesto que a futuro les traerá problemas de autoestima, en su aprendizaje y emociones, comentó la coordinadora del Instituto de Matrimonio y Familia (IMF).

También existen casos de parejas separadas que puertas adentro comparten su habitación, pero puertas afuera son dos completos extraños. “Eso causa mucho daño porque uno de los dos cónyuges en lo profundo se va a sentir humillado, dejado o utilizado, por lo tanto, es preferible independizarse, concluyó la orientadora.

La abogada experta en familias, Patricia Solano, explica que en estratos de clase media baja es más común ver estos asuntos. Y cuenta que ha atendido casos de parejas que luego de vivir por tres años en dormitorios independientes, recién deciden divorciarse.

Si bien, el aspecto económico es un determinante, es porque ninguno de los cónyuges quiere salir de la casa ni venderla, expresó la abogada. No obstante, la ley lo dice. “Cuando hay un solo bien inmueble y los hijos son menores de edad, la casa debe quedar para el cónyuge que tiene la tenencia de los hijos, y no se debe vender hasta que el menor de los hijos tenga la mayoría de edad”, concluyó la especialista y recordó que la liquidación de bienes dura aproximadamente ocho meses en tramitarse, si los dos la solicitan.

Sin duda, aunque a ojos de otros parezca raro, si la pareja está separada en buenos términos y se ve obligada por un establecido tiempo a convivir unida, ya sea porque están esperando que se venda la casa (como la película ‘Viviendo con mi ex’, protagonizada por Jennifer Aniston y Vince Vaughn), porque tienen hijos pequeños o porque quieren aguantarse hasta tener una mejor estabilidad económica, debe saber que es difícil, pero no imposible. La psicóloga clínica Ortega reconoce que si esta decisión es de mutuo acuerdo es posible que funcione y se viva en armonía, tomando en consideración un cierto número de reglas de convivencia y ser muy respetuosos el uno con el otro.

Los más afectados: los hijos

Los más perjudicados en vivir con una pareja que ya no se quiere son los hijos. La psicóloga Jasmín Lama, magíster en terapia familiar, aclara que además de crear tensión a todos los miembros: “Las mujeres se deprimen, los hombres se estresan y acaban por lastimar más al hijo”, ellos en ciertos casos se sienten culpables y terminan siendo los intermediarios de sus padres, llevando recados del uno al otro porque sus progenitores no se hablan.

TIPS PARA SOBREVIVIR

Establezca reglas

Para evitar problemas y malentendidos, converse con su ex y fijen las obligaciones de cada uno. Cómo se dividirán los gastos, horarios de los espacios comunes (cocina, lavandería) y delimitar saltando un fin de semana quién se queda con los chicos (si se tienen).

Manténganse separados

Si decidió separase debe evitar las actividades que acostumbraban a hacer mientras estaban juntos. Ahora, además de dormir en diferentes habitaciones, trate de pasar el menor tiempo en casa, llegando luego de haber cumplido su jornada laboral o hacer alguna otra actividad con sus hijos.

Respete a su ex

Evite tomar cosas de la casa que no son suyas, no invada el domicilio con amigos, ni fiestas sociales. Y si está en una relación, mantenga a esa persona puertas afuera de la vivienda de su expareja.

No llame su atención

No actúe ni diga comentarios para sacarle celos o llamar su atención. Demuestre madurez ante esta difícil situación.

No descuide su imagen

Arréglese, acuda al gimnasio, trate de ser una versión mejorada. Y si tiene la posibilidad, tómese una semana de vacaciones (ya sea solo o con sus hijos) para liberarse de todos los problemas y mejorar su autoestima.