Por lo general los fines de semana hay una libertad excesiva.

Viva el viernes Y el lunes

Mientras uno es tan venerado que lo llaman ‘San Viernes’, el inicio de la semana es visto como una carga. El problema radica en la forma de verlos.

No tiene ocho años de edad, sin embargo la canción favorita de Rebecca los viernes, a partir de las 19:00 (horario de salida), es ‘Libre soy’, de la película animada ‘Frozen’. Las escaleras de su trabajo prácticamente se convierten en un escenario de Broadway, pues baja las gradas como en un musical, radiante de alegría plena y contagiante. ¿El motivo? ¡Llegó el san viernes! Ella reconoce que no tiene problemas con los lunes, como Magdalena, quien se amarga con el inicio de la semana porque afirma que este es su día más pesado. Tiene interminables reuniones a las que asistir, enviar informe tras informe y un sinnúmero de actividades más, que con solo mencionarlas se cansa.

Este tipo de actitud suele darse en gente que tiene que cumplir una rutina impuesta por una empresa, un centro educativo e incluso por la propia persona, sostiene Karolina Pazmiño, psicóloga organizacional y coach en management y liderazgo. “La disciplina se convierte en rutina y los fines de semana puedo levantarme tarde, tener más libertad”.

Sin propósito

Hay personas que laboran solo por ganar un sueldo, pero no tienen un propósito trascendental o claro, argumenta Pazmiño, quien asegura que esto puede producir enfermedades. “Van a los dispensarios médicos y les dicen que es por estrés. También hay que considerar que los lunes el índice de ausentismo es alto porque la gente no se controla los fines de semana, hay un exceso de esa libertad y felicidad por el viernes”.

¿Qué hacer?

- No les ponga carga emocional a los días. Si hay felicidad por uno o desgano y molestia por otro, se nota. Al contrario, sea agradecido porque tiene empleo, salud, compañeros de labores, posibilidades que otros desean tener, más aún ahora con el alto índice de desempleo. No se enfoque en lo negativo, aunque sea la tendencia.

- Armonice su semana. Por ejemplo, equilibre las actividades placenteras durante el transcurso de los días. No espere al viernes o sábado para ir al cine, tomarse un café, etc.