Actualidad
La violencia se transfiere entre las generaciones
En Ecuador, las denuncias por violencia intrafamiliar se registran a diario.

En Ecuador, las denuncias por violencia intrafamiliar se registran a diario. Solo en la Zona 8, que comprende a Guayaquil, Durán y Samborondón, en el Departamento de Violencia Intrafamiliar de la Policía Nacional (Devif) se reportaron 8.980 casos correspondientes al primer semestre del año, lo que representa el 39 % de incremento en comparación del mismo período en 2015.
Para la mayor Maite Guerra, jefa del Devif, este aumento de denuncias no significa que la violencia dentro de los hogares se haya incrementado, sino que las víctimas del maltrato han decidido romper el ciclo y denunciar a sus agresores.
El análisis de los casos que el departamento maneja les ha permitido identificar algunos patrones que se relacionan con la presencia de violencia en la infancia del atacante.
“Este problema es cultural, no buscan dialogar, sino lo que quieren es agredir a su compañero o compañera. Algunas personas creen que se puede conseguir o hacer entender con la agresión. Los antecedentes tienen mucho que ver. Habría que analizar cuál fue la problemática de las infancias de esas personas, por qué pueden ser violentos. Seguramente sus padres fueron agresivos y ellos vieron que era normal solucionar todo con el golpe”, dice.
Los datos recogidos en el informe denominado “Niñez y Adolescencia desde la Intergeneracionalidad Ecuador 2016”, señalan que en el país existe un traspaso de la violencia de generación en generación. “Hoy se constata que la violencia en la niñez impacta sobre la salud física y psicológica de los menores. Casi el 40 % de los niños, niñas y adolescentes que fueron golpeados en sus hogares, provienen de hogares en los cuales sus padres también fueron maltratados por sus cuidadores”.
En el documento también se menciona que 6 de cada 10 niños y niñas (62 %) afirman que se merecían muchísimo o mucho las reacciones de sus padres frente a sus faltas. “Lo grave es que dentro de la aceptación del trato que reciben están todas las formas de violencia”.
La mayor Guerra explica que esta cadena (generación en generación) creada por la normalización de la violencia es muy difícil de romper. “Nunca se va a terminar hasta que una persona ponga un alto. No callar y denunciar es lo que nosotros siempre recomendamos”.