Vecinos proponen el cierre de calles ante la inseguridad

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Vecinos proponen el cierre de calles ante la inseguridad

En Miraflores, una de las primeras ciudadelas creadas en Guayaquil, los vecinos suelen ser radicales cuando hablan de inseguridad en su sector.

Organizarse. Los vecinos de Miraflores intentan ejecutar varios planes de mejoras para el barrio. Uno de estos se relaciona con la seguridad.

En Miraflores, una de las primeras ciudadelas creadas en Guayaquil, los vecinos suelen ser radicales cuando hablan de inseguridad en su sector. En cualquiera de sus esquinas es posible encontrar a alguien que se atreva a asegurar que por lo menos una vez al día sucede un robo.

La tarde del martes pasado, un grupo de vecinos se reunió con EXPRESO para ponerle hora y fecha a más de un incidente vivido en lo que va del año por uno de sus habitantes.

“A mi hermano, a eso de las 17:00 del 15 de febrero se le llevaron la memoria de su camioneta estacionada al pie de la casa. Hace una semana recién la concesionaria le devolvió el vehículo. Es un doble daño”, dice María del Carmen Cajas.

Renán Gavilanes Navarrete, otro de los vecinos, asegura que un sábado reciente decidió ir al comisariato y que media hora después, ya de regreso, se encontró con un carro estacionado sobre la vereda. “Yo pensé que era alguna pareja en situación amorosa. Pero no era así. De eso me di cuenta cuando la puerta del garaje se abrió y de ahí sale un tipo con un desarmador que me amenazó”.

Ese día, los delincuentes se llevaron varias cosas, desde una laptop hasta un televisor plasma. En total, cerca de seis mil dólares.

Los vecinos han identificado varios puntos como de alto riesgo en una ciudadela que no ocupa más de 29,7 hectáreas y que está atravesada por cinco avenidas -norte a sur-, y otras ocho calles -de este a oeste-.

“No es tan grande, pero igual así, para los uniformados de la Policía destinada a la ciudadela, les resulta complicado darnos seguridad”, dice otro de los habitantes de la ciudadela, a quien hace quince días, se le metieron a su casa al mediodía de un fin de semana.

“Si no son los asaltos, es el robo de accesorios o el ingreso a una casa. Si el afectado no es un estudiante de la universidad Casa Grande, son las personas con escopolamina que vienen a dejar tiradas en una de nuestras calles”, dice Tatiana di Mattia, quien preside el consejo barrial organizado este año.

La idea de cerrar las calles es una de las posibles soluciones a la que le dan la vuelta los vecinos. “La idea la tenemos hace 20 años, pero no se ha podido concretar. Hemos pedido autorización al Municipio, pero nos han dicho que no”, dice Pablo Galarza.

Precisamente, ese es uno de los puntos que el consejo barrial está empeñado en concretar. Existen otros temas que se tramitan, dentro de la agenda de necesidades que tiene el barrio, pero la inseguridad es uno de suma importancia para los vecinos, quienes desean ser escuchados por las autoridades.

Ellos dicen que tres policías no son suficientes y que una posible opción sea cerrar las calles principales y colocar guardias en cada entrada. “El Municipio debe autorizarnos para aplicar esta medida”, aseguran.