Vargas Llosa entre nosotros

  Actualidad

Vargas Llosa entre nosotros

Gracias a la Fundación Ecuador Libre y al Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), el pensador y narrador, además de autor de teatro y periodista -para citar algunos de sus múltiples oficios- Mario Vargas Llosa estará en Guayaquil este lunes 12 de noviembre. Dará por la tarde una conferencia magistral en la UEES, El futuro se piensa hoy, y será investido previamente de la máxima distinción académica que concede la universidad.

La conferencia será oportunidad para hablar de su último libro: La llamada de la tribu, publicado por Alfaguara este año; su biografía intelectual en la que explica a través del recorrido por siete insignes pensadores, el tránsito intelectual desde su juventud, “impregnada de marxismo y de existencialismo sartreano”, como él mismo señala, al liberalismo de su adultez.

Vargas Llosa es un pensador viviente y polémico. Al revés de otras grandes figuras que recibieron el Premio Nobel de Literatura y múltiples distinciones más (en su caso, enumerarlas implicaría acabar con el espacio de este artículo), que los llevaron a una especie de Nirvana intelectual, está presente en la compleja, contradictoria y muchas veces decepcionante realidad contemporánea. Como muestra, sus artículos publicados en el diario El País y otros medios latinoamericanos. La clave que explica su vivacidad intelectual, su análisis impecable de lo que está pasando y su fortaleza para decir lo que debe decirse, desafiando lo “políticamente correcto”, tanto de las múltiples izquierdas culturales como de sectores conservadores, es su pensamiento liberal.

La elección de Vargas Llosa por el liberalismo tiene que ver con su valoración de las libertades, el respeto por la soberanía del individuo, “raíz de toda creatividad humana”, que no se deja anonadar por los llamados de la tribu, la defensa de la democracia y de la tolerancia, pero también del humor y de la ironía de la vida. Todos estos principios están presentes en su universo narrativo. El liberalismo no es una doctrina sino una actitud ante la vida.

Bienvenido a Guayaquil.